Algunos quizás se están preparando para el fin del mundo mediante la atención de asuntos pendientes. En cambio, en el Museo de Ciencias Naturales de Houston, los curadores atendieron otros preparativos, para una exposición cuyo fin es desmitificar la supuesta profecía maya acerca de que el mundo se acabará el 21 de diciembre próximo.

Los visitantes podrán recorrer salas oscuras donde se exhibirán piezas de alfarería, tallado en jade y estelas encontradas en la selva, todo relacionado en cierto modo con el avanzado calendiario maya. Las piezas se colocarán en réplicas de grandes edificios, cubiertos con pintura mural, que siguen apreciándose en las junglas de México.

Además, toda la exposición busca enfatizar una idea: El sol sí saldrá de nuevo el 22 de diciembre.

"El calendario está ahí, y seguirá, de modo que nadie debe tener miedo de lo que pasará el 21 de diciembre, porque habrá un 22 de diciembre, y sí, habrá Navidad", dijo Dirk Van Tuerenhout, curador de la exposición "Maya 2012 Prophecy Becomes History", que se inauguró este fin de semana.

Casi cada objeto en exhibición se remonta a los calendarios mayas, complejos conteos cíclicos que ayudaban a que la gente que habitaba zonas selváticas, montañosas y costeras de Mesoamérica rastreara hechos cruciales, particularmente las lluvias, y construyera grandes ciudades, algunas de las cuales tuvieron incluso 90.000 habitantes.

La exposición permite que los visitantes se remonten 3.500 años en el pasado. Los murales cuidadosamente reconstruidos por la Universidad de Yale muestran imágenes de los monumentos de Bonampak, en lo que hoy es el estado mexicano de Chiapas. En algunas escenas, los mayas celebran la entronización de un nuevo rey, sobre un fondo rojo.

Los relieves muestran aniversarios y acontecimientos. Las réplicas de las grandes pirámides explican la forma en que los mayas seguían el avance del sol en el firmamento, lo que daba a los antiguos astrónomos el poder de saber cuándo comenzaría la temporada de lluvias y cuándo era propicio sembrar el maíz.

La exhibición explica los calendarios mediante videos que muestran los cambios realizados por los europeos a fin de ajustar el calendario maya con el propio. Muestra también cómo el calendario maya, aunque avanzado y complejo, se enfocaba principalmente en las necesidades cotidianas de una sociedad al contar lo que llamamos días, meses y años.

"Así podían tener tiempo de organizar sus festivales y de preparar al rey y los sacrificios, de modo que el astrónomo controlaba en realidad la forma de llevar el tiempo en la cultura maya", dijo Carolyn Sumners, vicepresidenta de astronomía del museo, que ayudó a crear un video tridimensional para acompañar la exposición. "El poder de ese sacerdote y el poder del rey dependían de la capacidad de alimentar a la gente".

Los mayas hicieron esto con varios calendarios, cada uno de los cuales llevaba un conteo diferente de días. El ciclo "ritual" era de 260 días, el tiempo para cultivar el maíz o posiblemente el transcurrido desde la concepción humana hasta el nacimiento, dicen los expertos.

Tenían también un calendario de 365 días, similar al actual, y ambos se encontraban cada 52 años, lo que también igualaba la esperanza de vida de una persona en aquellos años, dijo Rebecca Storey, antropóloga de la Universidad de Houston.

El rey, sin embargo, necesitaba un "conteo largo" para dejar un legado, explicó Sumners.

Es este conteo, que comienza con el nacimiento de la cultura maya y que concluye tres días antes de la próxima Nochebuena, el que ha originado las creencias sobre el fin del mundo. El calendario se divide en 13 segmentos de 400 años o "baktuns". El último concluye el 21 de diciembre de 2012, y los antiguos mayas creían que el 22 de diciembre comenzarían a contar de nuevo desde cero, dijo Storey.

La fecha coincide con un hecho inusitado. En 2012, el sol pasará por el centro de la Vía Láctea durante el solsticio de invierno, cuando está en su punto más alejado de la Tierra, un hecho que ocurre cada 26.000 años, dijo Sumners. Esta relación, según los expertos, podría estar detrás de algunas de las predicciones apocalítpicas.

Sin embargo, no hay evidencias de que los mayas supieran que este fenómeno astronómico ocurria en el mismo día en que terminaba su largo conteo.

"La mayoría de los expertos en la cultura maya piensa que esto se deriva de las creencias cristianas en Occidente, donde la idea del apocalipsis es muy importante", dijo Storey. "Son principalmente agentes externos, los que han establecido ese vínculo, de que el final de un ciclo puede de algún modo ser una era de destrucción".

Los mayas concluyeron su larga cuenta en 13, porque ese número era sagrado para ellos, dijo Storey. Creen que el final de una cuenta marca el momento de una renovación, y ello será el tema central de muchas celebraciones de los mayas actuales, en ciudades de México y América Central, el 21 de diciembre, añadió.

En realidad, los mayas ya sufrieron un "apocalipsis", dijo Sumners, pero ocurrió alrededor del 900 después de Cristo, cuando su civilización clásica colapsó. Parece que años de sequía fueron la causa.

"La razón por la que esto fue una catástrofe tal para ellos, un colapso del que nunca se recuperaron, es que construyeron demasiado", dijo Sumners. "No crearon una cultura sustentable en caso de que no lloviera, y eso es lo mismo que enfrentamos hoy".

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