Benedicto XVI dijo hoy en la última sesión del Sínodo de Obispos para la Nueva Evangelización que aunque la Iglesia "siente vientos contrarios, siente sobre todo el viento del Espíritu Santo, que le ayuda y le muestra el camino justo y así, con nuevo entusiasmo, seguimos caminando".

Ante los 262 obispos de todo el mundo que han participado en el Sínodo, el papa afirmó que "es edificante ver a la Iglesia universal unida, mostrando que la Iglesia es Iglesia de todos los pueblos, habla todas las lenguas y es siempre universal y no sólo de un continente".

El Obispo de Roma dijo que su intención con este Sínodo era mostrar la universalidad de la Iglesia y que para él ha sido "de verdad, edificante, consolador y estimulante ver en el Vaticano el espejo de la Iglesia universal, con sus sufrimientos, amenazas, peligros y alegría, lo que demuestra la presencia también de Cristo en las situaciones difíciles".

Benedicto XVI dijo que el Sínodo ha mostrado como la Iglesia de hoy sigue viva y crece, "incluso donde se esperaba", lo que demuestra que Dios está presente y opera a través de nuestro trabajo y nuestras reflexiones".

En aras de la nueva Evangelización, Benedicto XVI anunció que las competencias de los seminarios, que hasta ahora dependían de la Congregación para la Educación Católica, pasará a la Congregación para el Clero.

El Pontífice también decidió que la catequesis, que hasta ahora dependía de la Congregación para el Clero, pase al Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización.

Los 262 obispos aprobaron hoy 57 propuestas sobre nueva evangelización para que con ellas el papa prepare la Exhortación Apostólica, el documento con el que oficialmente se cierra un Sínodo.

El Sínodo será clausurado mañana domingo por Benedicto XVI.