La costa este de EE.UU. se prepara ante la posibilidad de que el huracán "Sandy" se cruce con un frente frío y un sistema de alta presión, y provoque así una "tormenta perfecta" como la que dio nombre a este fenómeno en 1991 y que también se produjo coincidiendo con las celebraciones de Halloween.

"Todo sigue apuntando a una extraordinaria combinación de ingredientes meteorológicos para producir una tormenta histórica", explicó hoy el meteorólogo Stu Ostro en The Weather Channel.

El momento cumbre será, en su opinión, cuando hacia el lunes "Sandy" acometa un "inusual y pronunciado giro" al oeste que lo encaminará a la costa y le hará tocar tierra coincidido con una noche de luna llena, cuando las mareas son mayores.

El escenario es, según los expertos, parecido al que en 1991 generó lo que se bautizó como la "tormenta perfecta". Precisamente aquella tormenta también ocurrió en torno a Halloween, una festividad que en EE.UU. se celebra con gran devoción en la noche del 31 de octubre, pero que generalmente se extiende a los días previos.

Como en aquel caso, "Sandy" puede mezclarse con un frente frío del noroeste y un sistema de alta presión. La "tormenta perfecta" de 1991 no llegó a tocar tierra, pero todo hace indicar que "Sandy" sí lo hará. "Esta tormenta va a ser destructiva e histórica", resumía hoy el meteorólogo de AccuWeather Bernie Rayno.

Por el momento, y después de haber provocado la muerte de cerca de 40 personas y cebarse especialmente con Jamaica, Cuba y Haití, "Sandy" ha atravesado las Bahamas y continúa su rumbo hacia el norte por el Atlántico, provocando un fuerte oleaje y agresivas rachas de viento que empiezan a hacer estragos en la costa de las Carolinas y que han forzado la cancelación incluso de algunos actos de campaña a una semana de las elecciones generales.

Uno de los elementos que más preocupa es la amplitud de este frente: sus vientos huracanados se pueden notar a unos 165 kilómetros del centro del ciclón y las condiciones climatológicas equivalentes a una tormenta tropical se pueden extender incluso a 725 kilómetros.

Por ello, los expertos insisten en que lo importante no es dónde toque tierra "Sandy", como suele ocurrir con otros huracanes, ni su categoría, sino mentalizar a la región noreste de EE.UU. de que es muy posible que sufra las condiciones equivalentes a una enorme y poderosa tormenta.

"Los expertos prevemos un evento muy significativo porque, aunque la tormenta no es tan intensa como cuando estaba en el Caribe (donde llegó a ser huracán de categoría dos), es muy amplia y se va a ensanchar aún más", explicó Ostro.

A ello se suma la posibilidad de que mientras avanza libre de obstáculos por el Atlántico se fortalezca, antes de girar hacia el oeste y adentrarse en la poblada zona noreste de EE.UU.

"Es un sistema meteorológico muy complicado. Con independencia de que sea un huracán, una tormenta tropical o un fenómeno postropical, debe ser tomado en serio", advirtió el meteorólogo.

De hecho Pensilvania, Maryland, Virginia, Nueva York y Washington DC ya han declarado el estado de emergencia para acelerar los preparativos y alertar a la población, que aún tiene muy presente al huracán "Irene" de agosto del año pasado.

"Irene" causó 49 muertos a su paso por el Caribe y la costa este de EE.UU. Sólo en este país los daños rondaron los 15.800 millones de dólares.

Maine también ha emitido una declaración limitada de emergencia, las Carolinas lo han hecho en condados de la costa, Delaware está preparada para emitir órdenes de evacuación y Connecticut ha recomendado a sus habitantes que se preparen para lo que podría ser la peor tormenta en 30 años.

Las autoridades recomiendan a la población que anticipe cortes de luz de varios días, inundaciones e intensos vientos que pueden dañar árboles y viviendas. Algunas aerolíneas han empezado a sugerir a sus clientes que cambien billetes y los responsables de transportes públicos e infraestructuras ultiman planes de emergencia.

Los expertos coinciden en que, aunque "Sandy" sólo sea de categoría 1, puede ser muy destructivo, porque tiene una enorme amplitud, lo que hace que afecte por más tiempo en un mismo sitio y multiplica su capacidad de inundar terrenos, derribar árboles o dañar infraestructuras.

El CNH advierte de hecho que su lento desplazamiento, que ronda los 15 km/h, puede hacer que sea una tormenta de "dos o tres días".