El huracán Sandy salió el viernes de las Bahamas después de dejar 43 muertos en el Caribe y se dirigió hacia Estados Unidos, donde podría unirse a un sistema invernal para formar una súper tormenta.

Sandy, de categoría 1, inundó caminos y derribó ramas a su paso por Cat Island y Eleuthera en el archipiélago de las Bahamas, donde las autoridades reportaron la muerte de un británico que dirigía un banco de inversiones.

El número de las víctimas fatales aumentó a 29 en el empobrecido Haití la noche del viernes, al recibir las autoridades nuevos datos en momentos en que persisten las lluvias.

Joseph Edgard Celestin, vocero de protección civil de Haití, informó que algunas personas murieron al tratar de cruzar ríos crecidos por la tormenta.

Las autoridades de la morgue en el poblado occidental de Grand Goave informaron que un alud de lodo aplastó una casa de madera el jueves, lo que provocó la muerte de Jacqueline Tatille, de 40 años, y sus cuatro hijos de entre 5 y 17 años.

"Si la lluvia continúa, estamos seguros que más gente morirá", dijo el agente Joseph Franck Laporte. "La tierra no puede contener la lluvia".

Sandy tenía categoría 2 cuando pegó el jueves en Cuba, donde causó la muerte de 11 personas en las provincias orientales de Santiago y Guantánamo, además de destruir miles de casas. De acuerdo con las autoridades, la tormenta fue la más mortífera en Cuba desde que el huracán Dennis, con categoría 5, dejó 16 muertos y daños por 2.400 millones de dólares en julio de 2005.

Los medios de comunicación oficiales informaron el viernes que el meteoro causó daños serios en 5.000 casas y dejó sin techo a otras 30.000, al tiempo que hubo perjuicios en cultivos de plátano, café, frijol y azúcar.

En Bahamas, la policía dijo que un hombre de 66 años murió al caer del techo de su casa en Lyford Cay el jueves por la noche cuando trataba de reparar una persiana. Sandy también provocó la muerte de un hombre en Jamaica el miércoles.

"La gente se da cuenta de que es algo serio", dijo Caroline Turnquest, titular de la Cruz Roja en las Bahamas, y agregó que se habilitaron veinte refugios en la isla principal de New Providence.

Las autoridades también informaron de un fallecimiento en Puerto Rico, donde un hombre de más de 50 años fue arrastrado por un río crecido en la sureña ciudad de Juana Díaz.

El viernes en la noche, el centro del huracán estaba a unos 145 kilómetros (90 millas) al norte de la isla Great Abaco en las Bahamas, y a 635 kilómetros (395 millas) al sur-sureste de la ciudad estadounidense de Charleston en el estado de Carolina del Sur. Avanzaba hacia el norte a 11 kph (siete mph) por hora con vientos máximos sostenidos de unos 120 kilómetros (75 millas) por hora.

Ante el pronóstico de que Sandy azote la costa estadounidense del Atlántico el martes en la madrugada, la Administración Nacional para el Océano y la Atmósfera advirtió que el meteoro podría unirse con otros dos sistemas y convertirse en una monstruosa tormenta híbrida.

Una nueva alerta de tormenta tropical se emitió el viernes temprano para una sección de la costa este de Estados Unidos, desde Savannah, Georgia, hasta el litoral de Carolina del Norte.

En República Dominicana, más de 18.100 personas permanecían el viernes evacuadas por las inundaciones provocadas por Sandy, que destruyó varios puentes y dejó 130 comunidades incomunicadas.

La oficina de meteorología explicó que los fuertes aguaceros y ráfagas de viento asociadas con el fenómeno atmosférico continuarán hasta el sábado.

El desbordamiento del río Ocoa, 90 kilómetros (55 millas) al oeste de Santo Domingo, destruyó un puente de la carretera que comunica a la capital con toda la región suroeste del país y el principal punto fronterizo con Haití, detalló el jueves el ministerio de Obras Públicas.

Juan Manuel Méndez, director del Centro de Operaciones de Emergencias, reportó que 3.500 viviendas están anegadas en diferentes zonas del centro y suroeste del país, mientras que siete quedaron completamente destruidas.

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Los periodistas de Associated Press Dánica Coto en San Juan; Trenton Daniel en Puerto Príncipe y Pierre-Richard Luxama en Grand Goave, Haití; Seth Borenstein en Washington y Anne-Marie García en La Habana contribuyeron a este informe.