La lenta recuperación de la ciudad estadounidense de Bloomsburg en Pensilvania por la inundación histórica que dejaron el año pasado el huracán Irene y los remanentes de la tormenta tropical Lee todavía genera angustia entre la población, que ahora ve ansiosa la posibilidad de daños incluso peores por una súper tormenta que se aproxima.

"Estoy cansado. Estoy cansado", admitió entre lágrimas Douglas Jumper, que cumplió 58 años el sábado. "No nos hace falta esto otra vez".

Bloomsburg y una gran extensión del Litoral Oriental están en el trayecto de una inusual tormenta colosal que avanza con paso destructor hacia el norte desde el Caribe. El huracán Sandy — elevado a esa categoría de nuevo el sábado horas después de que los meteorólogos habían reportado su degradación a tormenta tropical — podría tocar tierra la madrugada del martes en la costa de Delaware y luego encontrarse con dos sistemas invernales en su paso por territorio estadounidense para crear una monstruosa tormenta híbrida con fuertes vientos, 30 centímetros (un pie) de lluvia y 60 centímetros (dos pies) de nieve.

De acuerdo con especialistas, el meteoro podría ser más extenso y más fuerte que Irene, la cual causó daños por más de 15.000 millones de dólares, y podría rivalizar con la peor tormenta de que tenga registro en la Costa Este. El sábado por la mañana, los meteorólogos informaron que los vientos de fuerza de huracán de 120,7 kilómetros (75 millas) por hora podían sentirse a 160 kilómetros (100 millas) de distancia del vórtice de la tormenta.

El primer piso de la casa de Jumper fue cubierto el año pasado con casi 1,5 metros (cinco pies) de agua. Ahora él se pasó el viernes llevando cosas de su maderería a zonas altas.

Al otro lado de la calle, Patrick y Heather Peters llevaron a su casa un calentador de queroseno, 45 litros (12 galones) de agua, platos de cartón, baterías, lámparas sordas y el último farol que había en los estantes de una tienda Wal-Mart.

"Esta vez no estoy desperdiciando el tiempo", aseguró Heather Peters.

A todo lo largo de la costa, las autoridades previnieron a la población para que tome precauciones ante la posibilidad de que haya cortes de electricidad durante algunos días. Varias localidades de la costa de Jersey comenzaron a sugerir desalojos voluntarios y a proteger paseos marítimos.

Los casinos de Atlantic City hicieron planes de contingencia para cerrar, y la población de zonas bajas propensas a inundaciones recibió la recomendación de permanecer en casa o alistarse para evacuar. Varios gobernadores declararon el estado de emergencia. Algunas aerolíneas dijeron que prevén cancelaciones y anunciaron facilidades para los pasajeros que deseen reprogramar sus viajes.

"Prevénganse", alertó el gobernador de Connecticut, Dannel P. Malloy. "Supongan que estarán en medio de condiciones de inundación, de una manera que nunca han visto en ninguna de las grandes tormentas que hayan ocurrido en los últimos 30 años".

Sandy mató a más de 40 personas en el Caribe, destrozó viviendas y derribó árboles y cables de energía eléctrica.

El sábado por la mañana, la tormenta se hallaba aproximadamente a 250 kilómetros (155 millas) al norte de la isla Great Abaco en las Bahamas y a 565 kilómetros (350 millas) al sur-sureste de la ciudad estadounidense de Charleston en el estado de Carolina del Sur. Sus vientos máximos sostenidos cayeron por debajo de los 110 kilómetros (70 millas) por hora.

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Dalesio informó desde Kill Devil Hills, Carolina del Norte. Los periodistas de Associated Press Brock Vergakis en Duck, Carolina del Norte; Wayne Parry en Point Pleasant Beach, Nueva Jersey; Frank Eltman en Freeport, Nueva York; George Walsh en Albany, Nueva York; Joe Mandak en Pittsburgh, Kathy Matheson en Filadelfia, Seth Borenstein en Washington y Christine Armario en Miami contribuyeron en la información.