Ray Leonard sabe algo sobre tormentas monstruosas. De hecho, es el capitán del Satori, el velero de 9,7 metros (32 pies) que resistió la llamada "Tormenta Perfecta" hace 21 años.

Y si Leonard tuviera a seres queridos que vivieran en el trayecto del huracán Sandy, el cual se dirige al norte desde el Caribe y ya ha dejado decenas de muertes, les diría que se aparten antes de que necesiten ser salvados.

"No sean temerarios", dijo el sábado el navegante de 85 años de edad en una entrevista telefónica desde su casa en Fort Myers, Florida. "Yo me aseguraría de tener un vehículo que esté en buenas condiciones. Me aseguraría de tener un suministro bueno de combustible y agua, y galletas Graham".

¿Por qué galletas Graham?

"Bien", enfatizó, "me gustan las galletas, pero podrían ser Oreo".

La gente que ha leído la exitosa novela de Sebastian Junger de 1997, "La tormenta perfecta", o ha visto la película estelarizada por George Clooney, conoce la historia de Leonard.

El 30 de octubre de 1991, Leonard y dos miembros de su tripulación habían viajado durante varios días cuando fueron atrapados en la confluencia de tres sistemas climáticos. Se encontraban aproximadamente 96 kilómetros (60 millas) al sur de Martha's Vineyard, en la costa de Massachusetts.

Uno de los tripulantes emitió una llamada de socorro, y los tres fueron rescatados del Océano Atlántico por un helicóptero de la Guardia Costera.

El libro y la película, en ninguno de los cuales participó Leonard, lo retrataron como una persona borracha y aislada. Leonard ha insistido siempre en que la embarcación, la cual llegó a tierra después intacta, nunca estuvo en un peligro real.

"Estábamos muy aptos y bien preparados para una tormenta como esa, la tormenta perfecta", dijo el ex investigador ecologista y administrador universitario. "Pienso que estuvimos en mucho mejor estado que la Guardia Costera".

Leonard dijo que si viviera en el área donde se pronostica que tocará tierra Sandy, su primer instinto sería "dirigirse al mar"; en caso de tener la embarcación adecuada, por supuesto. Pero su consejo a otros sería alejarse o prepararse para actuar de un modo independiente si deciden quedarse.

"En una tormenta como la que se aproxima — y como la tormenta perfecta, sea lo que haya sido — la gente tiende a pensar, 'alguien vendrá a ayudarme. Alguien vendrá a hacerse cargo de mí''', señaló Leonard. "En otras palabras, no buscan ser autosuficientes".