Caja por caja arribaron, otrora brillantes trajes que usaron leyendas de Broadway ahora sucios, destrozadosy olvidados. Había corpiños laboriosamente bordados a mano y vestidos usados por Julie Andrews, Carol Burnett y Vanessa Williams, uno en peor estado que el otro.

Era una de las más amplias colecciones de trajes de Broadway del país, más de 500 cajas en total, recién adquiridas por Marilynn Wick para su millonaria colección en Costume World (el Mundo del Vestuario) que se los alquila a compañías profesionales de teatro y producciones de escuelas secundarias.

Wick y su hija Kimberly revisaron los tesoros que acababan de comprar en una subasta en el 2005: un sombrero de Judy Garland, probablemente de su programa de televisión; el vestido rojo de lentejuelas de Ginger Rogers en "Hello Dolly", la exquisita chaqueta incrustada de cristales que Lou Diamond Phillip usó en su laureado papel en "El rey y yo" y el traje de mafioso de Nathan Lane en "Guys and Dolls".

Sabían que tenían que compartirlo. "Estábamos revisando las cajas y dije, 'Kim, ¿en verdad vamos a alquilar el sombrero de Judy Garland?", dijo Marilynn Wick, de 69 años.

Madre e hija abrieron un museo en el 2011 para exhibir más de un millón de trajes de casi 50 espectáculos, ofreciendo visitas guiadas en un anodino depósito del sur de la Florida con sets pintados a mano y réplicas de marquesinas de teatros de Broadway como el Winter Garden.

A las costureras les tomó meses restaurar los atuendos. Sólo enmendar el vestido crema con bordados dorados que Julie Andrews usó en "Mi bella dama" tomó seis meses.

Kimberly Wick, una costurera amante del teatro, narra la visita guiada usando un vaporoso vestido rosa del musical "Titanic", encantando al público con historias de entre bambalinas en el camino.

Una vez Pearl Bailey estaba tan cansada de sus múltiples cambios de vestuario en "Hello Dolly" (muchos de ellos en el museo) que le preguntó al público si podía usar el mismo vestido durante toda la función. Dieciocho mil bolitas fueron cosidas a los trajes de seda para el elenco de "Once Upon a Mattress", incluido el vestido de Sarah Jessica Parker. Incluso tienen un vestido que Parker usó en wore "How To Succeed in Business Without Really Trying", en la que actuó con su esposo Matthew Broderick.

Las Wick son propietarias del vestido que Julie Andrew usó en "Mi bella dama". Trataron de comprar el emblemático traje de rayas blanco y negro que Audrey Hepburn usó en una subasta de artículos del cine hace unos años, calculando que costaría unos 100.000 dólares, pero se vendió por más de 3 millones, dijo Kimberly Wick.

Todos los trajes se exhiben bajo la luz reluciente de un candelabro original del restaurante Tavern on the Green de Central Park.

"Aponstamos con Donald Trump. Él se llevó seis; nosotras uno", dijo Kimberly Wick.

Después de la visita, el público se pone guantes blancos y se lanza a recorrer las hileras de vestidos colgados de obras que van desde "Pippin" hasta "The Producers".

Las Wick entraron al negocio del vestuario accidentalmente. Kimberly Wick, entonces con 12 años, y su hermana estaban aburridas un día húmedo de verano en el sur de la Florida en los años 80 y su ama de llaves las ayudó a coser un traje de Santa Claus. Cosieron algunos más, colocaron un anuncio en el periódico y se hicieron una clientela constante que arrendaba sus disfraces por 25 dólares la ocasión.

Su madre vio una oportunidad de negocios y abrió una tienda en el sur de Florida donde ganó 250.000 dólares en su primer Halloween. En 1990, llegó a un acuerdo para vestir a todos los payasos del legendario Ringling Brothers and Barnum and Bailey Circus.

La madre soltera dijo que hace décadas se enamoró del teatro cuando vio por primera vez una obra en Broadway a los 7 años. Poquito a poco, fue comprando trajes y baratijas de Broadway en subastas. Ahora opera cuatro tiendas de vestuario en el país, una división que alquiler de trajes a teatros y el museo.

"Conseguí una manera de hacer de Broadway parte de mi vida diaria", expresó.

Una vez que las Wick obtienen el vestuario de una obra, revisan el valor histórico del show y deciden si vale la pena restaurarla y exhibirla o ponerla en alquiler.

Cuesta hasta 145 dólares rentar un traje de Broadway, pero casi la mitad de su negocio se nutre de escuelas secundarias que arriendan el vestuario a un costo mucho menor. Manejan unas 50 producciones al año; actualmente las más populares son "The Producers", "Guys and Dolls", "El rey y yo" y "42nd Street".

También reciben frecuentemente llamadas telefónicas de la secretaría de prensa de la Casa Blanca y lidian con trajes para shows en bases del ejército alrededor del mundo, así como en bibliotecas históricas de la nación.

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En Internet:

http://www.costumeworld.com/museum.php