Por lo menos cinco personas murieron por el estallido de un coche-bomba en un vecindario de Damasco, en el primer día de una tregua durante una importante festividad musulmana, dijeron activistas. Otros hechos de violencia aislados en otros puntos del país también empañaron el cese de fuego tentativo.

La agencia noticiosa estatal SANA reportó extensos daños y "varias bajas" a causa de la explosión pero no precisó cuál era el blanco en el extremo sur de la ciudad. Los ataques a las fuerzas de seguridad con coches-bombas en la capital se han convertido en un hecho común en medio de la guerra civil.

El Observatorio Sirio por los Derechos Humanos y otros grupos de activistas dijeron que la explosión en el área Daff el-Shouq de Damasco mató a por lo menos cinco personas e hirió a más de 30, incluso niños. La explosión ocurrió cerca de la mezquita Omar bin Jattab y dañó varias casas cercanas, dijo el Observatorio, que depende de una red de activistas dentro de Siria.

Las ambulancias llegaron al lugar del hecho y las fuerzas de seguridad sirias cercaron el área, lo que imposibilitó una confirmación independiente sobre el hecho. Un residente de Damasco, que habló con la condición del anonimato por temor a represalias, dijo que en el área hay residencias de miembros de la policía, que pueden haber sido el blanco.

El cese de fuego propuesto por el enviado de las Naciones Unidas y la Liga Arabe a Siria, Lajdar Brhimi, también se vio alterado por combates esporádicos en varios pueblos y ciudades en el país, aunque el nivel de violencia bajó sustancialmente.

El ejército sirio accedió a detener sus operaciones militares durante cuatro días, a partir del viernes a la mañana al comienzo del festival de cuatro días Eid al-Adha, en cumplimiento de una tregua propuesta por Brahimi y avalada por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Pero no hubo arreglos para verificar el cumplimiento, y los esfuerzos por implementar ceses de fuego en el pasado han fracasado cuando ambos bandos se negaron a acallar sus armas.

El Observatorio reportó además la explosión de un coche-bomba en la provincia de Daraa, donde hirió a once efectivos de seguridad.

En todo el resto del país la violencia pareció acallarse y miles de personas aprovecharon la calma para organizar algunas de las protestas más grandes contra el régimen en meses.

El primer hecho de violencia involucró a un grupo islámico radical, Jabhat al-Nusra, que rechazó el cese al fuego desde el comienzo. El grupo se enfrentó el viernes con fuerzas del régimen por el control de una base militar en las afueras de un poblado estratégico en el camino a la ciudad de Alepo, en el norte del país, de acuerdo con el Observatorio Sirio para los derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña y que se apoya en una red de activistas.

Los fuertes combates han continuado durante varios días.

Los combatientes de la oposición se apoderaron a principios de este mes de Maaret al-Numan, que se ubica al lado de la carretera principal entre Alepo y Damasco. Su presencia ha afectado la capacidad del ejército sirio de enviar provisiones y refuerzos al noroeste, donde las tropas se encuentran estancadas en un punto sin salida con los rebeldes en Alepo, la ciudad más grande de Siria.

Los activistas informaron que tres personas murieron en un bombardeo a Harasta, suburbio de Damasco, y otras dos perdieron la vida como resultado de ataque de francotiradores. No hubo reportes de enfrentamientos o protestas al momento de los ataques, indicó el Observatorio.

El grupo agregó que los manifestantes marcharon después de las oraciones del feriado musulmán en Alepo, en la provincia central de Homs y en la ciudad de Hama. Los manifestantes también tomaron las calles en los suburbios de Damasco y a lo largo de la provincia sureña de Dara, donde inició el levantamiento. Tres personas resultaron heridas cuando las tropas trataron de dispersar a los manifestantes en Dara, señaló el grupo.