Las autoridades de Mianmar redujeron el viernes la cifra de muertos difundida horas antes a causa de la reciente violencia étnica de esta semana en el oeste del país, y advirtieron que el conflicto amenaza la reputación del país en momentos que procura instalar un régimen democrático.

La televisión estatal reportó el viernes que 67 personas murieron, 95 resultaron lesionadas y 2.818 casas fueron incendiadas en su totalidad del domingo al jueves en siete municipios del estado oriental de Rajine.

El vocero de la policía estatal de Rajine, Win Myaing, dijo a los reporteros poco antes que la cifra previa que había proporcionado, de 112 muertos, se basó en un conteo equivocado que recibió su oficina. Los decesos ocurrieron en enfrentamientos entre miembros de las comunidades budista rajine y los rojinguia musulmanes.

Su cifra actualizada de 64 muertos y 68 heridos es ligeramente inferior a la difundida por la televisión estatal.

"Muchos de ellos murieron como resultado de los enfrentamientos entre ambos bandos y al menos dos murieron por heridas de bala", dijo Myaing.

No ha habido un desglose de las víctimas por parte del grupo étnico. Algunos residentes de Rajine en las zonas afectadas han dicho a The Associated Press que fueron atacados a tiros por soldados del gobierno que trataban de mantener el orden.

En junio, la violencia por motivos étnicos en el estado dejó por lo menos 90 muertos y más de 3.000 casas destruidas. Unas 75.000 personas han vivido en campamentos de refugiados desde entonces.

Un residente de otro pueblo, Ramree, dijo que también allí hubo hechos de violencia el viernes por la mañana.

"Hubo algunos enfrentamientos entre los dos bandos en Ramree esta mañana", dijo Kyaw Win por teléfono.

"Los residentes tienen mucho miedo de ataques inminentes de la comunidad musulmana porque hay muy poca presencia de seguridad. No nos sentimos seguros. Queremos que los bengalíes sean separados de la comunidad rajine", agregó. Los rajine prefieren usar el término "bengalí" en vez de rojinguia, que sostienen no se trata de otro grupo étnico.

Kyaw Win dijo que algunas casas resultaron quemadas pero que no se reportaron bajas.

Durante los estallidos de violencia han sido incendiadas aldeas enteras.

"Mientras la comunidad internacional observa minuciosamente la transición democrática de Mianmar, esa inestabilidad puede empañar la imagen de la nación", dijo una declaración del despacho del presidente Thein Sein publicada el viernes en el periódico oficial Myanma Ahlin.

Thein Sein asumió como presidente electo el año pasado y ha instituido medidas de liberalización económica y política después de casi medio siglo de régimen militar represivo.

"El ejército, la policía y las autoridades, en cooperación con el pueblo local, tratarán de restablecer la paz y estabilidad y tomarán medidas legales contra todo individuo u organización que trate de instigar el malestar", advirtió la declaración.

El conflicto de larga data se basa en una disputa en torno al origen de los residentes musulmanes. Aunque muchos rojinguia han vivido en Mianmar desde hace varias generaciones, suelen ser denigrados como intrusos que llegaron desde la vecina Bangladesh para apoderarse de los escasos terrenos fértiles.

Las Naciones Unidas calculan su población en Mianmar en 800.000. Pero el gobierno no los cuenta como uno de los 135 grupos étnicos de la nación y por lo tanto les niega la ciudadanía. Los grupos defensores de los derechos humanos dicen que hay un cierto componente racista: muchos rojinguia, que hablan un dialecto bengalí y se parecen a los bengalíes musulmanes, tienen la piel más oscura y sufren discriminación.