Los restos mortales del general José Gervasio Artigas, el "padre" de la patria uruguaya, volvieron hoy a su mausoleo en la Plaza de la Independencia de Montevideo, tras haber sido restaurado, en una ceremonia solemne a la que asistieron los principales representantes del Gobierno.

La urna con los restos de Artigas fue trasladada el 23 de setiembre de 2011 al Regimiento de Blandengues y después al Palacio Legislativo (Parlamento), lugar donde descansó hasta hoy.

El cortejo que trasladó los restos de Artigas, formado por varios militares a caballo, partió desde el Parlamento y desfiló por las principales calles de la capital, entre el júbilo de cientos de ciudadanos, muchos de ellos jóvenes, estudiantes y escolares llegados de todos los rincones del país.

Acompañando el desfile se encontraba el presidente uruguayo José Mujica, quien constantemente era reclamado por los más pequeños que intentaban llamar su atención al grito de "¡Pepe, Pepe!", tal como se le conoce al jefe de Estado.

Tras una hora de traslado a paso lento, la urna de gran tamaño con los restos del general Artigas llegó a la Plaza Independencia, el corazón de la capital uruguaya.

En una ceremonia solemne, que contó con todos los representantes del Poder Ejecutivo, el Coro Nacional y la Orquesta Juvenil del teatro Sodre, interpretaron el himno nacional y el tema "A Don José", rodeados por una multitud que llenó la plaza para presenciar los actos.

El encargado de ofrecer la oratoria fue el antropólogo Daniel Vidart, quien destacó la vocación rioplatense del general y su compromiso político con las minorías sociales.

Político y militar uruguayo, José Gervasio Artigas (1764-1850), nacido en el seno de una de las familias fundadoras de Montevideo, es el máximo prócer del país, fue uno de los más importantes estadistas de la Revolución del Río de la Plata, que conllevó la independencia de la región de los españoles y portugueses, y murió exiliado en Paraguay.

Las obras de remodelación del mausoleo comenzaron hace un año y se basaron en la limpieza del pedestal en granito lustrado que sostiene la urna, la reparación del urnario que contiene los restos del prócer y los accesos al mausoleo ubicado justo enfrente de la Presidencia uruguaya.

El corte de calles por el traslado de los restos causó demoras en el servicio de autobuses y confusión en el centro de la capital uruguaya y zonas de influencia.

Varios montevideanos se quejaron del caos causado por los cortes de tráfico y la policía urbana retiró hasta 70 automóviles estacionados en zonas prohibidas.