El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman, negociaron en secreto durante varios meses la formación de su lista conjunta para las elecciones de enero, en lo que algunos comentaristas califican hoy como el "big bang" de la derecha.

Tras el sorprendente anuncio de ayer sobre que sus respectivos partidos, Likud e Israel Beitenu, acudirán juntos a las urnas, los principales medios locales discrepan sobre la conveniencia de esa decisión para el partido de Netanyahu.

Sver Plotzker, del diario "Yediot Aharonot", asegura que el primer ministro israelí ha cometido "un grave error de marketing", porque "en la política israelí 1+1 nunca es dos, a veces ni siquiera 1,5".

"La estrategia del big bang de Netanyahu con Lieberman le puede estallar en la cara", escribe por su parte el columnista Hemi Shalev, del diario "Haaretz".

Otros se preguntan "quién acabará por tragarse a quién", si "realmente saldrán beneficiados" en la prueba de las urnas, o si la intención de Lieberman no es apoderarse de un partido históricamente gobernante para suceder a Netanyahu en la jefatura del gobierno.

Con más incógnitas que respuestas, lo único cierto por ahora es que ninguno de los dos políticos confió el más mínimo secreto de las negociaciones a sus asesores más cercanos, y que durante meses aprovecharon la proximidad entre sus oficinas -unos cientos de metros- para verse repetidamente y negociar cara a cara.

Sólo el miércoles por la noche Netanyahu informó -que no consultó- a dos de las brújulas morales de su partido, los ministros Beni Beguin y Dan Meridor, que se oponen desde siempre a fusionarse con un partido tan ultraderechista como el de Lieberman.

A lo largo del jueves ambos comunicaron su decisión a varios ministros y dirigentes partidistas con el fin de ir abriendo el camino legal a la fusión.

El "Yediot Aharonot" informa de que hasta el mismo jueves del anuncio no redactaron un documento porque no se fiaban de nadie, y que todo fue acordado poco a poco de forma verbal.

La nueva lista se llamarán "Likud Beitenu", y dentro de los planes de ambos se prevé la posibilidad de unir sus partidos en un futuro no muy lejano.

Exlikudista y principal artífice de la elección de Netanyahu como primer ministro en las elecciones de 1996, Lieberman fundó Israel Beitenu en 1999 para captar el voto de los inmigrantes rusos, más de un millón, una decisión que por aquel momento su "patrón" respaldó porque el sistema electoral era distinto al de hoy.

El primer ministro se elegía en papeleta separada y a Netanyahu le convenía que el voto ruso quedara unificado en manos de un líder que le diera su apoyo después en el Parlamento.

Ese sistema, que despedazó al Likud y al Laborismo, llevó a una fragmentación parlamentaria desproporcionada que sigue vigente incluso años después de haber sido anulado el sistema electoral.

Ahora, en una decisión que busca echar la rueda para atrás, el acuerdo al que llegaron los dos políticos concede a Israel Beitenu entre 3 y 4 representantes por cada decena de candidatos y fortalecerá su influencia en el gobierno.

De ganar las elecciones, como se espera, la distribución de cargos seguirá igual que ahora, con Netanyahu al frente del gobierno y Lieberman como viceprimer ministro y titular de Exteriores.