El gabinete japonés aprobó el viernes un paquete de estímulo económico de 423.000 millones de yenes (5.300 millones de dólares) en una medida que busca eludir la recesión mientras se tambalea la recuperación en la tercera economía más grande del mundo.

El paquete de gastos de emergencia, que duplica el tamaño esperado originalmente, también busca compensar el impulso perdido por la reconstrucción en la zona devastada por el sismo y tsunami de marzo de 2011.

La libertad del primer ministro Yoshihiko Noda para aumentar el gasto es limitada por un estancamiento legislativo que impide la expedición de bonos de cobertura de déficit. Noda ha ordenado al gobierno preparar más medidas a fin de impulsar el crecimiento para el mes próximo.

La decisión del viernes coincidió con las noticias de una caída del 0,1% en el índice de precios al consumidor en septiembre, lo que agregó presión al banco central para aligerar las políticas destinadas a ayudar en el combate a la deflación, o caída de precios, que pueden entorpecer el crecimiento económico.

El ministro de política nacional, Seiji Maehara, es uno de los funcionarios que más se ha manifestado a favor de presionar al Banco de Japón con el objetivo de que haga más para impulsar el crecimiento. Ha acudido a reuniones del consejo del banco central para enfatizar el deseo del gobierno de que realicen más acciones.

El paquete de estímulos incluye más de 264.000 millones de yenes (3.300 millones de dólares) para prevención de desastres, así como gastos en proyectos y subsidios para ayudar en la rezagada recuperación a lo largo de la costa nororiental del país, donde el terremoto de magnitud de 9,0 y un maremoto consiguiente dejaron más de 19.000 muertos o desaparecidos.