Bidzina Ivanishvili, investido la víspera como primer ministro de este país, reconoció hoy que será privado del cargo si la Justicia le devuelve la ciudadanía georgiana.

"Será suficiente que un tribunal me devuelva la ciudadanía de Georgia para que ya no pueda ser primer ministro", declaró Ivanishvili a los medios locales.

El multimillonario líder de la coalición Sueño Georgiano, que ganó las elecciones parlamentarias del pasado día 1, fue privado de la ciudadanía georgiana a finales del año pasado por el presidente del país, Mijail Saakashvili, formalmente por tener también la ciudadanía francesa.

El propio Ivanishvili, no obstante, siempre ha sostenido que fue un castigo del jefe de Estado georgiano por pasarse a la oposición, ya que el ahora primer ministro financió durante años al Ejército y la Policía y contribuyó a la construcción de teatros, escuelas e instalaciones deportivas.

Días después de las elecciones, Saakashvili restituyó por decreto la ciudadanía georgiana al líder de Sueño Georgiano, aunque la decisión del presidente debe ser ratificada por un tribunal.

"En realidad ahora soy primer ministro con ciudadanía francesa. Bastaría darme la nacionalidad georgiana y perderé ese derecho. Así de anecdótica es nuestra Constitución", lamentó el jefe de Gobierno.

La Carta Magna del país caucasiano, que Ivanishvili prometió ayer reformar en su discurso de investidura, prohíbe ejercer ese cargo a los ciudadanos que poseen la doble nacionalidad.

Paradójicamente, la Constitución fue modificada por el propio Saakashvili antes de las elecciones para permitir que los ciudadanos de la Unión Europea nacidos en Georgia pudieran concurrir a las elecciones, una norma hecha a medida para permitir que Ivanishvili liderara las listas de la coalición opositora.

Ahora que el primer ministro puede recuperar la ciudadanía georgiana, perderá el cargo y no podrá recuperarlo hasta completar el proceso de renuncia a la nacionalidad francesa, un procedimiento que ya ha iniciado el afectado pero que "llevará mucho tiempo", según el abogado de Ivanishvili, Shalva Tadumadze.