El Departamento de Defensa de EE.UU. investigará si aumentar la ingesta de alimentos que contienen los ácidos grasos que se encuentran en los aceites de pescado (Omega 3) puede ayudar a reducir los suicidios entre los veteranos, según informó hoy.

El Pentágono financiará un estudio, que comenzará en enero, que analizará el efecto de los Omega 3 en un grupo de 350 voluntarios que han intentado suicidarse o han sido considerados bajo riesgo.

Los suicidios entre los militares en activo y los veteranos es un asunto que preocupa al Pentágono, que se ha comprometido a redoblar sus esfuerzos para atajar un problema que en los primeros seis meses del año se cobró la vida de 154 militares en activo.

La profesora de la Facultad de Medicina de Carolina del Sur Bernadett Marriott será la principal investigadora del estudio, que contará con el apoyo de expertos de Centro Médico Ralph H.Johnson (Carolina del Sur) y del Instituto Nacional del Alcoholismo (NIAA).

Durante las pruebas, los voluntarios tendrán que tomar dos zumos o batidos pequeños como los que se comercializan en caja de tamaño infantil cada día durante seis meses.

La mitad de los veteranos recibirán una dosis de cuatro gramos de Omega 3 en su bebida, que los expertos esperan que aumente los niveles de Omega 3 en la sangre, comparable a las tasas de los habitantes de países que consumen mucho pescado en su dieta básica como Japón e Islandia.

La otra mitad, simplemente recibirá placebos y ambos grupos seguirán recibiendo su terapia de salud mental habitual.

Los investigadores evaluarán los niveles de ansiedad, depresión y su desarrollo en los test cognitivos de los pacientes, que compararán con los análisis de sangre en los que medirán la cantidad de Omega 3.

El equipo no sabe cómo afectará el aumento de Omega 3 en los veteranos pero, según indicó Marriott, basándose en estudios previstos en animales y en humanos esperan ver que los altos niveles de Omega 3 en sangre afecten a un mejor humor y un mejor desempeño en los test.

Joseph Hibbeln, jefe en funciones de la sección de neurociencia del NIAA, que también participa en el estudio, ha trabajado en la teoría de que el cerebro, compuesto de grasas y aceites, depende de los nutrientes de Omega 3 para funcionar adecuadamente y experimentar plenamente el placer.

Hibbeln, que ha vinculado las deficiencias de Omega 3 con la depresión y los trastornos violentos o impulsivos, señala que el cuerpo humano solo consigue Omega 3 a través de la alimentación pero la dieta típica estadounidense es "extremadamente baja" en este tipo de ácidos y aún más baja en la población militar.

Es más, advierte de que las dietas de los militares suelen ser altas en Omega 6, los aceites que se encuentran en las patatas fritas y otros alimentos procesados, que desplazan a los Omega 3 de la sangre.

Se trata de un "doble riesgo" que, según esta teoría, aumenta el riesgo de angustia y suicidio en las tropas, apunta el experto.

Según un estudio de la sangre de 800 militares en activo que se suicidaron entre 2002 y 2008 todos tenían bajos niveles de Omega 3; de hecho, según Hibbeln, eran tan bajos que "podría haber elevado el riesgo de suicidio en un 75 por ciento".

El equipo señala que este nuevo estudio puede dar una nueva esperanza a los militares y veteranos que luchan contra la depresión, y podría tener repercusiones en todo el país, ya que el suicidio es la décima causa de muerte Estados Unidos.