El presidente Rafael Correa envió un proyecto de ley para aumentar de 35 a 50 dólares un bono mensual para las personas más pobres del país y en que se estable que sea costeado con parte de las utilidades del sistema financiero privado, se informó el viernes.

Según la iniciativa, ya entregada a la discusión de la Asamblea Nacional, "un sector de profuso crecimiento en los últimos años son las instituciones financieras ... quienes registraron utilidades contables por 601 millones de dólares en el ejercicio del 2011, equivalentes a una alza de 36% frente a las registradas en el 2010".

Señaló que los fondos obtenidos no necesariamente van a ser destinados "en su totalidad para financiar el Bono ... sino que también podrían ser utilizados para otras actividades redistributivas de riquezas".

Entre otras disposiciones el proyecto, a la cual tuvo acceso AP, cambia la tarifa del impuesto a los activos en el exterior, el impuesto a los activos de las subsidiarias en el exterior, el cobro del impuesto al valor agregado por servicios financieros y elimina el beneficio por reinversión en crédito, entre otros elementos.

Con tales cambios esta iniciativa podría generar entre 200 y 300 millones de dólares al fisco.

El proyecto, denominado Ley de Redistribución del Gasto Social, tiene carácter urgente, lo que da un plazo de 30 días a los asambleístas para el análisis y tratamiento del pedido, que si en ese plazo no es aprobado o negado, automáticamente se convertirá en ley.

Actualmente el bono de 35 dólares se entrega mensualmente a 1,2 millones de personas de los estratos económicos más bajos de la población ecuatoriana.

La Asociación de Bancos Privados, ha dicho que el sistema bancario ya aporta "al estado aproximadamente 309 millones de dólares por concepto de impuestos, tasas y contribuciones, lo que representa casi el 80% de sus utilidades netas anuales (unos 390 millones), porcentaje significativo que limita la posibilidad de brindar un mayor aporte al crecimiento productivo del país".

Hace un par de semanas, Correa había advertido que "banquero que no quiera, no se preocupe: que le compramos el banco y nacionalizamos; pero con los pobres no van a jugar, señores".