El jefe de la Fórmula Uno, el británico Bernie Ecclestone, está dispuesto a viajar a Múnich para declarar personalmente ante el tribunal que estudia su procesamiento por el presunto soborno de un antiguo directivo bancario del instituto público bávaro BayernLB.

El rotativo Süddeutsche Zeitung revela hoy que los abogados de Ecclestone han transmitido al tribunal la disposición de su cliente a declarar, incluso en Múnich y directamente en la fiscalía local, para demostrar que las acusaciones contra su persona son falsas.

Desde que la justicia alemana abriera la investigación contra el jefe de la Fórmula Uno, este ha evitado viajar a Alemania ante el temor de ser detenido y ni siquiera asistió al Gran Premio de Alemania disputado este verano en Hockenheim.

El rotativo subraya que Ecclestone quiere evitar a toda costa una acusación formal contra su persona, ya que ello podría suponer el fin de su liderazgo de la Fórmula Uno, toda vez que la escudería Mercedes ha anunciado que exigirá su marcha si su procesamiento llega a producirse.

Añade que se desconoce si la fiscalía muniquesa aceptará la oferta de Ecclestone, ya que mantiene silencio con el argumento de que la investigación se encuentra abierta, y que es conocida la argumentación de su defensa.

Se espera que el británico afirme que fue chantajeado por el banquero alemán Gerhard Gribkowsky, que este carece de credibilidad y las declaraciones en su contra son falsas, y que su antiguo socio alemán solo colabora con la justicia para salir antes de prisión.

Gribkowsky fue condenado el pasado mes de junio por la Audiencia de Múnich a ocho años y medio de cárcel por cohecho, desfalco y fraude fiscal tras realizar una amplia confesión ante los jueces.

Según el tribunal, Gribkowsky recibió en 2006 el encargo del instituto BayernLB, a cuyo consejo de administración pertenecía, de vender sus participaciones en el negocio de la Fórmula Uno, operación en la que trabajó estrechamente con Ecclestone, que quería librarse a toda costa del socio germano.

Ecclestone consiguió entonces con la ayuda de Gribkowsky que el banco vendiera su participación en la Fórmula Uno al inversor que él quería, la empresa CVC.

Los fiscales se apoyan ahora para procesar a Ecclestone en unas declaraciones despectivas del jefe de la Fórmula Uno hacia Gribkowsky, en las que le calificó de "civil servant" o funcionario público.

Si estas se confirman, Ecclestone habría sido consciente de que sobornaba a un cargo público cuando pagó un soborno de 44 millones de euros a Gribkowsky a través de una fundación a nombre de su esposa y vía empresas fantasma domiciliadas en países del Caribe y el Océano Índico.

El jefe de la Fórmula Uno ya ha declarado en dos ocasiones ante la justicia muniquesa, en abril de 2011 ante la fiscalía local y posteriormente como testigo en el proceso contra Gribkowsky, ambas veces con garantías de que podría abandonar posteriormente Alemania.

Ecclestone se enfrenta además a una reclamación de 400 millones de euros por parte del banco BayernLB por los daños económicos sufridos en la fraudulenta operación de venta de sus participaciones en la Fórmula Uno.

Igualmente, y tras la condena por fraude fiscal de Gribkowsky, cuya fortuna ya ha sido incautada por el fisco alemán, la Hacienda pública de Baviera quiere ajustar también cuentas con el jefe de la Fórmula Uno.