Argentina perdió el viernes una larga batalla contra tenedores de bonos en las cortes de Estados Unidos cuando un panel de apelaciones rechazó todos sus argumentos para eludir el pago de 1.330 millones de dólares a inversionistas que en 2005 se negaron a aceptar 25 centavos por cada dólar después de que el país cayó en mora de su deuda soberana.

La Corte Federal de Apelaciones del Segundo Circuito en Nueva York rechazó una decena de apelaciones interpuestas por Argentina durante años, y ordenó a la nación sudamericana pagar a los tenedores inconformes una cantidad equivalente cada vez que haga pagos de otra deuda que ha sido reestructurada desde el derrumbe económico del país hace una década.

"Sostenemos que Argentina incumplió su promesa", señaló la corte de apelaciones al resumir el fallo de 29 páginas que podría dificultarle al país sudamericano valerse del sistema financiero de Estados Unidos para hacer otros pagos de su deuda a menos que acate la determinación.

El veredicto deja a Argentina en una cruda disyuntiva: le paga equitativamente a todos los tenedores de bonos, o no le paga a ninguno.

Una portavoz del Ministerio de Economía y Finanzas de Argentina dijo que la institución no tenía por ahora declaraciones sobre el fallo.

La decisión de la corte favorece a los tenedores de bonos que no participaron en las reestructuraciones de la deuda negociadas por ese desplome económico.

NML Capital Ltd., el fondo de inversiones que presentó el caso, remitió las preguntas de los periodistas a su empresa matriz, el fondo Elliott Capital Management del multimillonario estadounidense Paul Singer, cuyo portavoz Peter Truell ha declinado hacer declaraciones públicas.

NML Capital Ltd. consiguió también retener en Ghana a la fragata emblemática de la Armada de Argentina por las deudas sin pagar.

Los precios de los bonos argentinos de todo tipo cayeron después del fallo, especialmente de la deuda pagada en dólares. Esa situación incrementa los costos del crédito para el gobierno nacional y los gobiernos provinciales del país, los cuales ya son mucho más elevados que los de otras naciones debido a que la actual deuda argentina tiene una calificación muy por debajo del grado de inversión.

El gobierno argentino afirmó que forzarlo a pagar a los poseedores de bonos que no aceptaron un pago menor podría provocar otra grave crisis económica en su país, pero la corte de apelaciones dijo que "nada en el expediente apoya la aseveración generalizada de Argentina".

El tribunal coincidió con el juez federal de distrito Thomas Griesa, quien resolvió que Argentina puede solventar el pago debido a que tiene más de 40.000 millones de dólares en reservas internacionales.

Buenos Aires también argumentó que la ley estadounidense impide que sus activos sean confiscados como garantía. En este punto recibió el apoyo de Washington, que le advirtió a las cortes que si resolvían en favor de un solo acreedor podrían complicar la política exterior estadounidense más allá de la relación con Argentina. Los bancos también exhortaron a evitar la creación de onerosos cuellos de botella en la cámara de compensación del sistema financiero estadounidense para los pagos de bonos.

Pero los jueces rechazaron esas advertencias, e hicieron notar que las leyes impuestas desde el cese de pagos de Argentina impiden ahora que los potenciales tenedores de bonos opten por no participar en las reestructuraciones crediticias, y que si Buenos Aires paga como se le ordenó, no habría más decomisos de activos.

El economista Arturo Porzecanski, de la American University en Washington, dijo que el fallo es "un parteaguas jurídico".

"Esta decisión clavó una estaca en el corazón de la estrategia jurídica y política de Argentina de negarse a pagar a los tenedores de bonos que rechazaron negociar al tiempo que sí le paga a otros tenedores", dijo Porzecanski, quien fungió como testigo especialista de demandantes en otro caso relacionado con deudas argentinas sin pagar.

Buenos Aires argumentó que los tenedores que no quisieron negociar compraron los bonos a precios ínfimos durante el cese de pagos del país en 2002 a sabiendas de que podrían no recibir su dinero de vuelta, pero los jueces consideraron que Argentina hizo promesas cuando emitió la deuda en la década de 1990 y debe cumplirlas.

Los jueces también dijeron que NML Capital y otros tenedores que no quisieron negociar invocaron legítimamente cláusulas de "aceleración" que aumentaron el total a 1.330 millones de dólares en pagos no realizados del capital e intereses.

Sin embargo, hubo un punto que molestó a la corte de apelaciones: Griesa dijo que cualquier institución financiera que procese los pagos de Argentina a los tenedores de los bonos reestructurados violaría la orden del tribunal si no garantiza que los tenedores que se negaron a negociar reciban simultáneamente un pago igual.

Esa situación podría obligar a los bancos en Estados Unidos a dejar de aceptar el dinero de Argentina, a menos que el gobierno cumpla la orden. La corte de apelaciones solicitó más claridad sobre la manera en que eso funcionaría.

"El juez presentará algunos cambios menores", vaticinó Porzecanski. "Pero básicamente recibió luz verde para hallar una solución práctica a lo que parecía un problema insoluble".

Argentina puede apelar ante el pleno de la corte de apelaciones del Segundo Distrito, y luego ante la Corte Suprema de Estados Unidos. Pero mientras tanto tiene deudas por pagar, y el impacto inmediato del veredicto es que las hace mucho más caras.

Porzecanski recordó la negativa de la presidenta argentina, Cristina Fernández, esta semana de depositar 20 millones de dólares en una corte de Ghana con el fin de liberar a la fragata emblemática de la Armada argentina en un puerto donde NML Capital consiguió que fuera retenida como garantía por las deudas no pagadas.

Fernández dijo que prefería dejar a la embarcación en Africa en vez de negociar con "fondos buitre", como llama a los tenedores de bonos que no aceptaron un pago menor.

"Esa cifra no es nada en comparación con lo que deben en este caso", afirmó Porzecanski. "Ella simplemente podría salir y decir: 'No, no voy a pagarle a los tenedores de bonos regularizados si eso significa pagarle a los 'fondos buitre'''.

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El fallo en el caso de NML Capital, Ltd. contra la República de Argentina: http://tinyurl.com/9d5gjrs