La Asamblea Nacional Popular china (ANP) anunció hoy la destitución del ex dirigente caído en desgracia Bo Xilai como diputado de la institución, una decisión que supone la pérdida de su inmunidad penal y que allana el camino para que se le imputen cargos criminales en un más que probable proceso judicial.

La decisión fue informada a través de la agencia oficial Xinhua al término de una reunión de la ANP de los últimos dos días, tal y como se había previsto, y justificada en que Bo, ex secretario general del Partido Comunista chino (PCCh) en la ciudad de Chongqing (centro), ha "violado gravemente" las disciplinas de la formación.

Según la citada agencia, las investigaciones muestran que Bo "abusó de su poder, cometió graves errores (también en sus cargos anteriores, que se remontan a cuando fue alcalde de la ciudad de Dalian -noreste- a finales de los 90) y tuvo una gran responsabilidad en los incidentes de Wang Lijun y su esposa, Gu Kailai".

Precisamente, el caso de Wang fue el detonante del que se considera el mayor escándalo de la política china en décadas, cuando éste, como jefe de la Policía de Chongqing y "número dos" de Bo, intentó refugiarse en un consulado de EEUU para revelar la mala praxis del ex dirigente y vincular a su esposa con el homicidio del empresario británico Neil Heywood.

Tras el paso de Wang por la legación, Gu fue sentenciada a la pena de muerte suspendida (en la práctica, cadena perpetua) por la muerte del empresario, mientras que Wang fue condenado a quince años de cárcel por corrupción, deserción, abuso de poder y manipulación de la ley en su propio beneficio.

Además de su supuesta vinculación en estos casos, las autoridades acusan hoy a Bo Xilai de "aprovecharse de su posición para obtener beneficios y recibir grandes sobornos personalmente o a través de su familia".

"La posición de Bo fue utilizada por su mujer para buscar beneficios, y su familia aceptó una cantidad enorme de dinero y propiedades de otras personas", cita Xinhua.

El hecho de que la prensa oficial haga también hincapié en los delitos económicos hace pensar a algunos analistas que Bo podría ser condenado a cadena perpetua o incluso a muerte, ya que la corrupción a gran escala es castigable con la pena capital en China.

Bo Xilai ya fue expulsado del Partido Comunista de China (PCCh) el mes pasado por estas "graves violaciones disciplinarias" y su destitución de la ANP, el máximo órgano legislativo del país, supone "el paso final" para concluir los procedimientos que permiten imputarle cargos penales, ya que los diputados de la Asamblea gozan de inmunidad penal.

Éste era, por lo tanto, el último paso para que su caso pueda ser llevado a los tribunales, y va acorde con las expectativas de varios analistas que apuntaban a que las autoridades chinas intentarían cerrar el escándalo antes del inicio del decisivo XVIII Congreso del PCCh, que se inicia el próximo 8 de noviembre y en el que cambiará la cúpula de poder en el Partido y, por ende, del país.

Los observadores subrayan que el juicio a Bo y su correspondiente sentencia podrían conocerse antes de esta fecha para "asegurar una transición de poder tranquila".

Hasta el escándalo, Bo era uno de los políticos con mayor proyección de China y contaba con grandes posibilidades de ocupar uno de los puestos del Comité Permanente del PCCh, el grupo de siete o nueve personas que domina la política nacional.

Con la decisión de hoy, la Justicia china tiene vía libre para imputar al ex líder comunista y queda la duda de si, en caso de que decida finalmente procesarle -la opción más probable según los expertos-, lo haga antes del cambio de liderazgo del país.

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Xavier Fontdeglòria