El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, achacó hoy su "moderado" optimismo en el proceso de paz emprendido con las FARC a los exitosos golpes que la fuerza pública ha asestado a esta guerrilla y a las mafias del narcotráfico.

Santos consideró que Colombia ha llegado a este proceso, que a mediados de noviembre llevará al inicio de las negociaciones plenas en La Habana, gracias a unos "resultados nunca vistos" en la lucha contra las bandas de narcotraficantes, que han perdido a "todos los capos", y los grupos rebeldes, con la muerte o detención de muchos mandos.

En el último año, detalló el gobernante, las fuerzas de seguridad han dado muerte o capturado a 21 cabecillas de las FARC, entre ellos su jefe máximo, "Alfonso Cano".

"Si ahora podemos hablar de paz, si ahora podemos iniciar con moderado optimismo unas conversaciones como las que se instalaron la semana pasada en Oslo, es gracias a la contundencia de nuestra fuerza pública", sostuvo Santos.

El Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) constituyeron el pasado día 18, en Noruega, la mesa de negociaciones que habían consensuado en La Habana durante unas conversaciones secretas que terminaron el 26 de agosto con un acuerdo para ponerle fin al conflicto interno, de casi medio siglo.

La mesa comenzará a funcionar de forma plena el 15 de noviembre próximo, en Cuba, cuyo Gobierno actúa como garante de este proceso junto al noruego, mientras que Venezuela y Chile son acompañantes del proceso de paz.

En un mensaje a la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma), con motivo del cincuentenario de su creación, Santos reiteró la expectación del Ejecutivo ante este diálogo, el tercero formal de las FARC con el Estado en la larga historia del conflicto colombiano.

"Tengan la plena tranquilidad, amigos del sector palmero, de que buscaremos avanzar hacia el fin del conflicto con seriedad, con dignidad, con prudencia y sin repetir errores del pasado", apuntó.

El presidente aprovechó para solicitarles a los palmicultores que apoyen el proceso de paz "con espíritu constructivo y haciendo lo que mejor saben hacer, que es trabajar con honestidad por crear condiciones de bienestar y progreso en el campo colombiano".