La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, oficializó hoy un plan mediante el cual se pretende duplicar en dos años la actual producción de pescado y promocionar su consumo, que se sitúa en un bajo promedio de 9 kilos anuales por habitante.

Rousseff puntualizó que Brasil tiene "un enorme acceso al mar" a través de un litoral oceánico 7.367 kilómetros, y también "un enorme mar de agua dulce" en los ríos amazónicos, considerados entre los más caudalosos del mundo, todo lo cual constituye un potencial que "debe ser convertido en grandes oportunidades económicas".

Según la presidenta, un aumento de la producción y el consumo de pescados reforzará además diversos programas sociales del Gobierno, como los dirigidos a garantizar la "soberanía alimentaria" y aquellos volcados a mejorar la salud y los ingresos de los más pobres, entre los cuales figuran numerosas familias de pescadores.

Las líneas maestras del plan fueron anticipadas por la propia jefa de Estado el pasado lunes y apuntan a fomentar el crédito para las pequeñas y medianas cooperativas y empresas pesqueras y para los pescadores artesanales y los acuicultores.

Los créditos serán otorgados en condiciones preferenciales y se destinarán sobre todo a la financiación de equipos, modernización de barcos, compra de cámaras refrigeradoras, reducción de desperdicios y mejoras en las redes de comercialización.

El plan estará dotado con 4.100 millones de reales (unos 2.050 millones de dólares), implicará asistencia técnica a los pescadores y los acuicultores y se propone duplicar la actual producción de un millón de toneladas para el año 2014.

Mediante esta iniciativa, el Gobierno aspira a lograr incluso una reducción de precios a través del aumento de la oferta y fomentar de ese modo el consumo de pescado, que aunque aumentó en los últimos 5 años aún no ha pasado de 9 kilos anuales por habitante, lo cual contrasta con la media mundial de 17 kilos por año.