Se supone que arribarían al puerto de Buenos Aires a bordo del buque insignia de la armada argentina rodeados de gloria después de una gira de buena voluntad que reafirmaría el lugar del país sudamericano en el mundo.

Sin embargo, cientos de marineros tuvieron que abandonar su fragata, evacuada por orden de la presidenta Cristina Fernández después de que la Libertad fue retenida en Ghana por orden de un juez debido a una disputa dineraria.

Frustrados y desanimados, pero determinados a regresar tan pronto como fuera posible para recuperar su navío de tres mástiles, los marineros llegaron a casa el jueves por la mañana a bordo de un vuelo de Air France. El gobierno argentino no pudo enviar a uno de sus propios aviones por temor a que también pudiera ser incautado como garantía de pago.

Al parecer, la fragata permanecerá indefinidamente en Ghana debido a que Fernández se negó a negociar con inversionistas de NML Capital Ltd., que persuadieron a un juez a retener el barco como garantía de deudas no pagadas por Argentina. NML Capital Ltd. demanda el pago de más de 300 millones de dólares que según el fondo de inversión le debe Argentina en bonos que no fueron liquidados cuando el país sufrió un colapso económico hace una década y declaró cesación de pagos.

La empresa NML Capital dijo a un juez ghanés que la fragata podría ser liberada en cuanto Argentina pague una fianza de 20 millones de dólares, pero Fernández dijo que no les pagaría ni un centavo.

"Me da tristeza... Se dejan allá sin ceremonia, ni nada", dijo Paola García, de 22 años, quien esperaba a su marido, el tripulante Maximiliano Alegre.

Ambos son capitanes en la fuerza naval. Alegre zarpó en la Libertad el 2 de junio en el viaje que lo llevó a Ghana, un día antes del nacimiento de su primer hijo.

"Por parte madre, como esposa, me deja contenta porque ya viene. Pero por parte militar, estamos tristes por dejar la fragata con pocos tripulantes. No sé qué van a hacer, es la única fragata que tenemos ya y no sé si vamos a perderla o qué", agregó García.

Alegre lloró cuando conoció a su pequeña hija al llegar. Cuando le preguntaron sobre el Libertad, sólo puso los ojos en blanco.

"Estamos acostumbrados a estos momentos que no siempre son felices, pero por eso estamos formados", dijo Carlos María Allievi, segundo al mando en el navío.

Allievi informó que el capitán y 43 tripulantes se quedaron en el barco en Ghana.

NML Capital Ltd. es una filial del fondo Elliott Capital Management del multimillonario Paul Singer, que ha exigido el pago total más intereses por los 100.000 millones de dólares que invirtió en bonos argentinos que el gobierno no pagó hace una década.

La gran mayoría de los tenedores de bonos eventualmente acordaron pagos de 30 centavos por dólar, pero Singer se negó a recibir eso y se ha convertido en enemigo de Argentina al presentar demandas en todo el mundo para embargar activos del país.

Las empresas de Singer están registradas en Chipre y las Islas Caimán, pero él reside en Nueva York, donde se ha convertido en un importante contribuyente de la campaña del candidato presidencial republicano Mitt Romney.

Argentina lo describe como un pirata financiero que se esconde su riqueza en paraísos fiscales y administra "fondos buitres" que cazan en naciones en desarrollo.

Fernández decidió enviar a sus ministros a Ghana y a las Naciones Unidas en un fallido intento por persuadir al gobierno ghanés de anular la orden del juez.

"Se podrán quedar con la fragata, pero con la libertad, la soberanía y la dignidad de este país no se va a quedar ningún fondo buitre ni nadie", dijo Fernández, al insinuar que el barco podría quedarse en Ghana durante los tres últimos años hasta que termine su mandato.

La postura de la presidenta entristeció a los jóvenes marineros de la fragata, quienes esperaban navegar de regreso a Sudamérica.

"Ella no navegó en este barco y no sabe lo que se siente", dijo Ivana González, miembro de la tripulación, a un reportero del periódico argentino La Nación en Ghana antes de volar a casa.

"Me parece que patriotismo es querer recuperar como sea algo nuestro. Me siento patriota no dejando algo que me pertenece, sino agotando hasta la última posibilidad para recuperarlo", agregó.

La embarcación estaba atracada en un puerto de las afueras de la capital ghanesa desde el 2 de octubre.

El capitán del buque y una tripulación mínima permanecerán para mantener la fragata en el puerto de Tema, donde las autoridades se quejaron de que se ha convertido en un estorbo y le cuesta al gobierno miles de dólares diarios en cuotas no recibidas, debido a que obliga a demorar la recepción de la carga de otros buques que hacen fila en el mar.

___

Los periodistas de Associated Press Francis Kokutse en Accra, Ghana, y Michael Warren en Buenos Aires contribuyeron en la información.