El jefe de la Policía Nacional de Honduras dijo que enfrenta una rebelión interna por la suspensión de altos oficiales como parte de su campaña para depurar un departamento plagado por corrupción en un país con una de las tasas de homicidios más altas del mundo.

Sus oponentes, a su vez, acusan al jefe Juan Carlos Bonilla de despedir a rivales, incluyendo aquellos que en el 2004 firmaron una evaluación que dijo que Bonilla sufría de ansiedad extrema y necesitaba hospitalización y terapia.

Ese mismo año, Bonilla, apodado "el Tigre", fue absuelto de una acusación de asesinato luego que el departamento de investigaciones internas de la policía le acusase de dirigir un escuadrón de la muerte cuando era jefe de una fuerza policial regional.

El miércoles, Bonilla le dijo a la Radio HRN que tenía informes de que los policías disidentes se estaban reuniendo y planeaban acciones. Agregó que el departamento estaba listo para responder.

Un alto funcionario policial le dijo a The Associated Press que existe "un enorme descontento" en el departamento, y agregó que 30 agentes habían tenido reuniones durante varias semanas para tomar medidas a fin de deshacerse de Bonilla, que fue nombrado para el cargo en mayo luego que su predecesor sirviese durante seis meses.

La posición de jefe de la policía se ha vuelto sumamente inestable a causa de constantes acusaciones de involucramiento en el narcotráfico, asesinato y secuestro en este país centroamericano de 8 millones de habitantes.

El funcionario dijo que quienes se oponen a Bonilla planean inicialmente acudir al sistema judicial, pidiéndole al presidente Porfirio Lobo que destituya al jefe policial por delitos e irregularidades. Si eso no resulta, están considerando tomar el cuartel general de la policía, agregó.

El funcionario, que pidió preservar el anonimato por temor a represalias, dijo que todo depende de lo que haga el presidente en los próximos días para impedir que eso suceda.

Ni Lobo ni el ministro de seguridad Pompeyo Bonilla, que no está relacionado con el jefe de la policía, respondieron a pedidos de comentario por la AP.

La disputa ha sido alimentada por documentos revelados que implican a ambas partes. Esta semana, la prensa hondureña publicó una lista de 99 agentes suspendidos sin paga como parte de una purga, incluyendo el predecesor de Bonilla, Ricardo Ramírez del Cid, otros dos ex jefes policiales, dos generales y tres comisionados.

El funcionario que habló con la AP y que no es uno de los mencionados en la lista dijo que Bonilla está respaldando a personas con más experiencia y antigüedad.

La AP obtuvo documentos policiales internos que muestran que en el 2004 Bonilla era último en una lista de 12 oficiales que deseaban promoción. La lista decía que sus calificaciones eran "insuficientes" y recomendaba que Bonilla recibiese sicoterapia y ayuda médica.

Tres de los funcionarios que firmaron el reporte están en la lista de suspensión de suspensión de Bonilla, incluyendo Ramírez

El portavoz del Ministerio de Seguridad Héctor Iván Mejía confirmó el jueves que los documentos son auténticos, pero cuestionó el momento de su publicación.

Mejía apuntó que su los funcionarios sabían todo eso hace ocho años y dos de los firmantes del reporte fueron jefes policiales, no tienen sentido que no hayan hecho nada. Añadió que no pueden usarlo como argumento ocho años más tarde si no hicieron nada al respecto.

Dijo que Bonilla no iba a conceder entrevistas.

Luego que Bonilla fuese nombrado jefe de la policía el 21 de mayo, surgió a la luz pública un reporte de hace 10 años que le nombraba en relación con al menos tres asesinatos y desapariciones forzadas entre 1998 y el 2002, y le listaba entre varios oficiales sospechosos en otros 11 casos. Solamente una de esas acusaciones contra Bonilla resultó en cargos de asesinato, del que fue absuelto en el 2004. El veredicto fue ratificado por la Corte Suprema en el 2009.

El Departamento de Estado norteamericano decidió en agosto suspender fondos para unidades del orden directamente bajo supervisión de Bonilla mientras investigaba las acusaciones de escuadrones de la muerte.

El comisionado general Santos Simeón Flores dijo que estaba indignado por haber escuchado de los medios de prensa que había sido despedido, pues él había pasado a retiro en junio.

Su nombre no está e la lista obtenida por la AP.

Simeón dijo que la confusión muestra la incompetencia de la administración policial, y agregó que es lo que sucede cuando políticos interfieren con los mandos policiales y nombran un director, ignorando la jerarquía de una carrera, la veteranía, experiencia y capacidad, en clara alusión al nombramiento de Bonilla por Lobo.