Activistas de derechos humanos rusos denunciaron hoy los malos tratos a los que son sometidas las presas en la penitenciaría Nº 14 de la república de Mordovia, en la que ha sido recluida una de las dos integrantes encarceladas del grupo punk Pussy Riot.

"La atmósfera psicológica es insoportable. Se recurre continuamente a palizas y humillaciones", señaló Inna Zhogoleva, de la organización "No al GULAG", a la agencia Interfax.

La más carismática de las componentes de Pussy Riot, Nadezhda Tolokónnikova, fue trasladada esta semana a ese penal de Mordovia, que está cerca de una pequeña aldea y acoge a reas que cumplen sentencias por primera vez.

Zhogoleva aseguró que la administración ejerce continuamente presión sobre las internas, entre las que algunas consiguen comprarse un trato de privilegio.

"Las mujeres son utilizadas como mano de obra esclava y barata. Por cierto, que ellas no trabajan ocho horas al día, como es norma, sino mucho más", dijo.

Otro factor que contribuye al sufrimiento de las presas son las bajas temperaturas, ya que la vestimenta que se les permite llevar no las protege del frío invernal.

Según informaron fuentes penitenciarias de Mordovia, que se encuentra a más de 600 kilómetros al este de Moscú, en esa prisión las reclusas se dedican a confeccionar uniformes de trabajo para condiciones extremas.

"Ahora, (Tolokónnikova) se encuentra en un recinto de cuarentena junto a otras once mujeres", informó Guennadi Morózov, presidente de la Comisión de Observación Pública de Mordovia, a la agencia oficial RIA-Nóvosti.

Morózov afirmó que, por el momento, nadie ha presentado quejas contra los funcionarios de prisiones y que la famosa reclusa ya se ha hecho amiga de sus compañeras de celda.

"Tiene buen aspecto y sonríe. No parece que esté cansada o que esté sufriendo. Estará en cuarentena dos semanas, tras lo que la enviarán a trabajar", puntualizó.

Mientras, la otra integrante encarcelada de Pussy Riot, María Aliójina, ha sido enviada a la penitenciaría 32 de Perm (Urales), aseguró Violetta Vólkova, abogada de las dos jóvenes, a la agencia Interfax.

La ciudad de Perm en su momento formó parte de la red de campos de trabajo o GULAG soviéticos y está a más de 1.400 kilómetros de la capital rusa.

Tanto Tolokónnikova como Aliójina habían solicitado cumplir sus penas en la región de Moscú para poder estar más cerca de sus hijos, ya que la primera tiene un niño de cinco años y la segunda una hija de cuatro.

El 10 de octubre una de las tres miembros de Pussy Riot condenadas a prisión en agosto pasado, Yekaterina Samutsévich, recibió la libertad condicional, pero sus dos compañeras vieron rechazados sus recursos.

Tolokónnikova y Aliójina mantienen su inocencia e insisten en que su acción de febrero pasado en la catedral Cristo Salvador de Moscú tenía fines políticos y no estaba dirigida contra los creyentes ortodoxos.

"Madre de Dios, echa a Putin", decía la canción interpretada en ese templo y cuyo vídeo fue ampliamente difundido en internet, en el cual se criticaba a la Iglesia por pedir el voto para el líder ruso, Vladímir Putin, en vísperas de las elecciones presidenciales de marzo.