El fabricante japonés de equipos fotográficos e impresión Canon ganó entre julio y septiembre 50.139 millones de yenes (481 millones de euros), un 35,6 % menos que en el mismo periodo del 2011, debido al deterioro de la demanda en Europa y China, y al encarecido yen.

El beneficio operativo de la empresa nipona fue de 70.877 millones de yenes (680 millones de euros), un 42,2 % menos que el registrado en el mismo trimestre del pasado ejercicio fiscal.

Además, las ventas de la compañía tokiota cayeron entre julio y septiembre un 12,8 % interanual hasta 799.949 millones de yenes (7.677 millones de euros), algo que Canon atribuyó a los efectos del "deterioro económico global".

El fabricante nipón indicó en un comunicado que la reducción de la demanda, "principalmente en Europa y en mercados emergentes como China", han pesado sobre el volumen de ventas, al tiempo que "el agudo encarecimiento del yen" ha recortado su beneficio.

La demanda de impresoras láser disminuyó sobre todo en Europa debido a la crisis de deuda que azota la región, mientras que la de impresoras de inyección de tinta se redujo en todo el mundo debido a la desaceleración global.

Aunque la venta de cámaras digitales de lente intercambiable mostró "un crecimiento robusto en todas las regiones", la de cámaras digitales compactas descendió por la mala tesitura macroeconómica.

Con la excepción de sus impresoras láser, la empresa prevé que la demanda de sus dispositivos se incremente de manera moderada de aquí a final de año, aunque señaló que "las perspectivas siguen siendo inciertas" con respecto a determinados productos y regiones por culpa de la situación económica.

Por ello, Canon espera presentar a final del ejercicio 2012 un beneficio neto de 234.000 millones de yenes (2.244 millones de euros), un 5,9 por ciento menos con respecto a los 248.630 millones de yenes (2.385 millones de euros) que se embolsó en 2011.

Este nuevo pronóstico de beneficio supone además un 6,4 menos de lo estimado en la anterior proyección de la empresa, que también ha recortado su previsión de ventas en un 4,2 por ciento hasta 3,53 billones de yenes (33.893 millones de euros), un 0,7 por ciento menos que en el ejercicio 2011.