Diecisiete años después de su última presentación juntos en Quito, Ana Belén y Víctor Manuel sedujeron hoy con sus canciones a un millar de seguidores, y evocaron algunas de las heridas de la guerra civil española al señalar que "los mal enterrados ni mueren ni reposan".

Víctor Manuel, uno de los artistas más reconocidos en Iberoamérica junto a Ana Belén, y símbolo indiscutible de la época de la Transición de su país cuando este retornó al orden constitucional y democrático, cree que solo cuando se entierre a todos los muertos de la Guerra Civil se podrá decir que ésta ha acabado.

En un concierto en el Teatro de la Casa de la Cultura de Quito, con algo más de la mitad de su aforo para 2.000 personas, Víctor Manuel dijo que aunque la Guerra Civil terminó hace más de 70 años, en las cunetas de las carreteras "aún permanecen enterrados, sin recibir sepultura, alrededor de 120.000 personas".

Introdujo así la canción "Cómo voy a olvidar" en un sobrio escenario al que unas intensas luces rojas dieron un tinte dramático y en el que entonaba "los mal enterrados ni mueren ni reposan".

Unió el pasado con el presente al recordar que hace treinta años, cuando escribió "España camisa blanca de mi esperanza" estaba "todo por reinventar. Teníamos una democracia incipiente, temblorosa. Ahora estamos en una fase también incipiente y muy dolorosa", dijo.

"Espero que sepamos reinventarnos de nuevo y seamos un corazón tendido al sol", señaló para cantar la melodía que lleva ese título a la que unió historias que le "reconcilian con la vida".

Por algo más de dos horas, la pareja española interpretó 27 temas. Compartieron el escenario en varias de ellas, pero muchas cantaron en solitario, mientras el otro, discreto, acompañaba desde atrás a los seis músicos que completaban un tablado decorado sólo con luces.

Ella, vestida de negro entero y muy delgada y él de gris y negro, mantuvieron expectante a un público que, en su mayoría, superaba los cuarenta años, y que vibró con "Contamíname", "Ay amor", "Derroche", "Quiero abrazarte tanto".

Ana Belén presentó su último disco, "A los hombres que amé", en el que homenajea a autores que le han "regalado canciones" que han marcado su carrera, como Luis Eduardo Aute, Miguel Ríos, Pedro Guerra, Pablo Milanés y Joan Manuel Serrat.

Víctor Manuel hizo gala de su humor al recordar su amor "inalcanzable" por Brigitte Bardot, a quien recuerda cuando interpreta "A dónde irán los besos", una de sus tantas canciones que su público grabó en sus móviles.

Ana Belén cambió inmediatamente el ánimo del público, y el propio, lanzándose incluso al baile con "Mil razones para amarte", de otro de sus "amores", el cantante Juan Luis Guerra, de República Dominicana, siguiente parada de su tour "Tal para cual" con su más reciente disco.

Ese volumen lo produjo su hijo, David, que les acompaña en la gira y con quien interpretó "Peces de Ciudad", de Joaquín Sabina.

Con "Que te vaya bonito", de José Alfredo Jiménez, recordó su gusto por la música de México, país donde Ana Belén y Víctor Manuel, estuvieron exiliados durante la dictadura en España.

Pero la ovación más sonora se la llevó "Lía" en la que Ana Belén también desplegó su vertiente de actriz.

La fuerza y pasión con la que interpretó "Hombre del piano" animaron aún más a un público al que, no obstante, sorprendió absorto cuando pretendió que le acompañase en un aparte de "La puerta de Alcalá".

El público, que llegaba al final de la velada extremadamente moderado, rompió el protocolo y estalló en aplausos, silbidos y gritos con los que obligó a los artistas a volver a las tablas para cerrar la noche a ritmo de "La Banda" del poeta y músico brasileño Chico Buarque.

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Susana Madera