Amnistía Internacional (AI) pidió hoy la revisión de los casos de 2.500 presos en EE.UU. condenados a cadena perpetua por crímenes cometidos cuando eran todavía menores, y que no tienen opción a la excarcelación pese a que vaya contra algunas convenciones internacionales.

"Hay muchas personas cuyas vidas están afectadas por este castigo, pero además demuestra la renuncia de largo recorrido de EE.UU. para aplicar las normas internacionales sobre derechos humanos", advirtió a Efe Rob Freer, investigador de Amnistía Internacional.

Freer criticó que la potencia norteamericana no haya ratificado la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, la cual no permite condenar a cadena perpetua a menores.

A Jacqueline Montanez, presa por un crimen cometido con 15 años, la condenaron a cadena perpetua al ser procesada en una corte para adultos y es el ejemplo real que usa la entidad para denunciar esta situación en Estados Unidos.

La organización internacional critica que, en el caso de Montanez, que tiene ahora 38 años, no se considerara su historial como víctima de abusos, y que en el resto no se tengan en cuenta factores como el nivel de implicación en el delito o la situación mental.

Amnistía Internacional ve contradictorio que los menores en Estados Unidos no pueden votar pero "puedan ser sentenciados a morir en prisión por sus actos".

A menos de dos semanas de las elecciones presidenciales estadounidenses, la organización pretende explicar, con casos reales, los derechos humanos que se vulneran en el país.