La canciller alemana, Angela Merkel, rindió hoy homenaje al medio millón de gitanos asesinados durante el Tercer Reich y advirtió de la marginalidad y racismo que sigue sufriendo esa minoría étnica, en la inauguración del monumento en Berlín a ese colectivo de víctimas del nazismo.

"El destino de cada una de esas víctimas es motivo de vergüenza y al mismo tiempo una advertencia para el presente", dijo la canciller, en su discurso inaugural, en una ceremonia que concentró a miembros del colectivo procedentes de toda Europa.

La minoría gitana fue entonces víctima de una dictadura, la del nazismo, que suprimió la democracia representada por la República de Weimar, y es tarea ahora del presente combatir "toda forma de totalitarismo", antes de que se instale en el poder, una lucha que, dijo Merkel, implica "a todos los estratos de la sociedad".

La canciller recordó el "deber democrático" de combatir cualquier forma de discriminación, racismo y marginalidad contra las minorías, como la que sigue sufriendo el colectivo gitano y dijo que todo monumento implica un "reconocimiento hacia esas víctimas del pasado" y la "responsabilidad futura" de impedir que caigan en el olvido.

El discurso de Merkel siguió al pronunciado, en nombre de las víctimas, por el presidente del Consejo de los Sinti y Roma (las dos familias gitanas centroeuropeas) de Alemania, Romani Rose, quien recordó asimismo el racismo que sigue sufriendo ese colectivo en buena parte de Europa.

Asimismo habló ante los cerca de mil invitados el artista encargado del monumento, el israelí Dani Karavan, que destacó el papel que representa la flor que, día a día, emergerá del estanque silencioso, centro de su memorial.

"Es la flor que surge fresca, cada día, como debe seguir viva la memoria de esas víctimas", apuntó Karavan.

El monumento a las víctimas del genocidio del pueblo gitano está emplazado a pocos metros de distancia de la sede del Parlamento alemán, el Reichstag, y en las inmediaciones del gran solar donde se recuerda, con 2.711 bloques de hormigón, a los seis millones de judíos asesinados por el nazismo.

Asimismo en las cercanías se encuentra el monumento a los miles de homosexuales asesinados por los nazis, mientras que a las víctimas del programa de eutanasia del Tercer Reich se les evoca en otro punto de Berlín.

"Con el monumento a las víctimas gitanas se cierra el círculo de colectivos que sufrieron la persecución nazi", recordó el alcalde-gobernador de la capital alemana, Klaus Wowereit.

La inauguración del monumento estuvo precedida de dos décadas de largos debates acerca de la oportunidad y forma en cómo debía honrarse a ese colectivo, hasta ahora algo relegado respecto a los reconocimientos de las víctimas judías y homosexuales.

La minoría gitana había sido, hasta ahora, la gran olvidada entre los distintos colectivos y, como recordó Rose, el genocidio de los sinti y roma no fue reconocido oficialmente por Alemania hasta 1982, por el entonces canciller socialdemócrata Helmut Schmidt.