Las tareas escolares que los profesores dan a sus alumnos para que las realicen en casa, también conocidos como deberes, son demasiadas y tienen un escaso valor académico, resalta hoy un estudio internacional elaborado por un equipo australiano.

La investigación, recogida en el libro "Reformando las tareas escolares", evaluó libros de diferentes niveles educativos de varios países.

"Los deberes no tienen un gran resultado para los niños de primaria, muestra beneficios limitados en los primeros años de secundaria y beneficios razonables en los últimos años del mismo periodo", concluye Richard Walker, profesor de la Universidad de Sydney, en declaraciones al canal ABC.

Walker, coautor del estudio junto al académico Mike Horsley, también apunta que los padres deben proporcionar orientación y asistencia a sus hijos mientras cumplen sus tareas escolares, en vez de interferir de manera directa en ellas.

El manual pedagógico de los académicos australianos señala que los educadores suelen optar por la cantidad, en lugar de la calidad, de las tareas escolares.

"Hay demasiadas tareas basadas en ejercicios y pocas en la práctica", explica Horsley, profesor de la Universidad Central de Queensland.

"Lo que proponemos en nuestro libro es que los profesores desarrollen un plan de deberes antes y durante el curso escolar", indica Horsley.

El profesor Walker recomendó que los deberes dejen de ser vistos como una "actividad individual" para enfatizar en el aprendizaje "colaborativo o social".