La Comisión Europea propuso hoy destinar 2.500 millones de euros a un nuevo programa de reparto de alimentos para los europeos más desfavorecidos durante 2014-2020, aunque señaló que de esta cantidad sólo se beneficiará la décima parte de los 40 millones de personas más afectadas por la pobreza en la UE.

La propuesta constituye "una ayuda tangible" y "una muestra de solidaridad" para las personas más afectadas por la actual crisis económica, afirmó el comisario europeo de Empleo y Asuntos Sociales, László Andor, al tiempo que alertó de que la situación social "está empeorando" en los Veintisiete.

El nuevo "Fondo de Ayuda Europea para los Más Necesitados" se repartirá entre los países en función de sus planes nacionales de lucha contra la pobreza, explicó Andor al presentar la iniciativa.

Las autoridades estatales podrán después distribuir esas ayudas entre asociaciones con fines sociales u organizaciones no gubernamentales, seleccionadas por los países en base a criterios "objetivos y de transparencia", precisó el comisario.

Según la regla de cofinanciación propuesta por la Comisión Europea, los Estados miembros deberán aportar un 15 % de los costes de sus programas nacionales sobre pobreza, mientras que el resto vendrá del citado fondo europeo.

El problema de la pobreza y la exclusión social afecta a unos 116 millones de ciudadanos europeos -cerca de la cuarta parte de la población total-, de los que unos 40 millones sufren carencia de alimentos y bienes básicos y otros 4,1 millones son "sin techo", según los últimos datos disponibles, correspondientes a 2010.

Aunque la Comisión estima en sólo 4 millones la cantidad total de personas que se beneficiarán del programa (sumando fondos europeos y nacionales), el comisario defendió la utilidad de las ayudas y se mostró confiado en que éstas lleguen a quienes más las necesiten.

"Dependerá de los Estados miembros que los programas se centren en los más desfavorecidos", señaló Andor, quien también dijo esperar que los fondos "sirvan para bloquear otros recursos".

La intención de la Comisión es que el programa se centre especialmente en "sacar del círculo vicioso de la pobreza" a los menores sin domicilio y en situación de "privación material", explicó el comisario europeo de Asuntos Sociales.

Añadió que "no se trata del único programa disponible" para combatir la pobreza y la exclusión, ya que existen otras herramientas, como el Fondo Social Europeo, y precisó que el nuevo fondo "se destinará en particular a mantener y extender las acciones de apoyo directo a los más necesitados".

Si reciben el visto bueno de los Veintisiete y del Parlamento Europeo, los 2.500 millones de euros se integrarán en la partida de Política de Cohesión dentro del próximo presupuesto plurianual, y complementarán a otros programas ya existentes, como el Fondo Social Europeo, destinado a fomentar la inserción social y el empleo.

El sistema comunitario de reparto de alimentos, inicialmente llamado "Programa Europeo de Ayuda para los Más Necesitados" (PEAD), está activo desde 1987, aunque en un principio se surtía de los excedentes agrícolas, según recordó el comisario.

La progresiva desaparición de esos excedentes hizo que en 2009 la Comisión tuviera que comprar en el mercado el 80 por ciento de los alimentos del PEAD, algo que Alemania y Suecia denunciaron ante la Justicia comunitaria, poniendo en cuestión la continuidad del programa.

La Comisión apuesta ahora por desvincular el programa de su inicial integración en la Política Agraria Común e integrarlo en la partida presupuestaria de Políticas Sociales para superar estos obstáculos y garantizar su continuidad después de 2013.

"Este es un fondo diferente con una base legal y un contexto distintos", afirmó Andor, quien se mostró confiado en que los Estados miembros respalden la iniciativa "lo antes posible".

España, uno de los países más beneficiados por ese fondo, recibirá el próximo año cerca de 85,6 millones de euros para costear los planes de reparto gratuito de comida entre los más desfavorecidos.