El emblemático cuadro "El grito", de Edvard Munch, se expone desde hoy y hasta el 29 de abril de 2013 en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, convirtiéndose así en la única versión de esta obra maestra que puede contemplarse fuera de la Noruega natal de su autor.

El cuadro batió en mayo pasado en Nueva York el récord de pintura más cara vendida en una subasta, con 120 millones de dólares.

"Durante seis meses, 'El grito' estará con la compañía más a propósito para que se sienta como en casa", explicó a Efe la comisaria de la exposición, Ann Temkin, refiriéndose a los icónicos cuadros que cuelgan de las paredes del museo y que rodean esta obra culmen de Munch (1863-1944).

Así, esta versión de "El grito", la única de las cuatro existentes que no se halla en un museo de Oslo, está acompañada por otros dos cuadros de Munch pertenecientes a la colección permanente del museo, "La tormenta" y "Melancolía", así como por ocho litografías y grabados en madera del autor.

Entre ellos, figuran un autorretrato del noruego, una "Madonna", y una litografía inspirada en "El grito".

De esta última, Temkin explicó que Munch "la realizó el mismo año que el cuadro al pastel, en 1895, y hay unas treinta copias en museos y colecciones privadas de todo el mundo, por lo que tener tanto el cuadro como la litografía en nuestras paredes es un honor".

Esta exposición, que ha suscitado una gran expectación y largas colas de espectadores que esta mañana acudieron al MoMA para contemplar la pintura, no sólo reúne obras salidas de los pinceles de Munch, considerado como un artista precursor del expresionismo.

Enfrente de "El grito" se exhibe "La noche estrellada" de Vincent Van Gogh (1853-1890), y en la sala de al lado pueden verse obras sobresalientes de Henri Matisse (1869-1954) como "Estudio en rojo".

"Nos gusta pensar en el MoMA como en un sitio que es un hogar para muchos hitos de la historia del arte moderno. Este cuadro ni soñábamos con tenerlo", apuntó Temkin.

Esta versión de "El grito", la única que quedaba en manos privadas, fue vendida el pasado mes de mayo en la casa de subastas Sotheby's de Nueva York por casi 120 millones de dólares, con lo que registró un récord, convirtiéndose en la pintura vendida por un precio más alto en una subasta.

Sin embargo, se desconoce la identidad del comprador.

Hasta el 29 de abril del 2013, la obra de Munch seguirá gritando desde las paredes del MoMA.