El presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional, Sergio Jadue, finalmente despejó la incertidumbre sobre la continuidad del técnico Claudio Borghi al frente de la selección chilena y lo confirmó en el cargo.

La forma en que lo hizo, sin embargo, fue inusual: vía telefónica desde Buenos Aires al matutino El Mercurio. Jadue y los otros cinco dirigentes que la noche del lunes se reunieron por tres horas con el técnico y sus asistentes habían mantenido silencio sobre lo acordado. Borghi también se ha mantenido silente y no ha dado cuenta de lo tratado.

"Claudio Borghi fue respaldado por el acuerdo unánime del directorio", afirmó Jadue en las declaraciones que formuló al matutino desde la capital argentina. Jadue asiste a una reunión de la Conmebol.

"Nosotros no somos de cortar procesos", agregó Jadue, cuyo triunfo y asunción al frente del organismo que regula el fútbol profesional chileno implicó la renuncia del anterior seleccionador Marcelo Bielsa en febrero de 2011.

El dirigente explicó que no habían informado previamente sobre la permanencia del técnico porque "nosotros no debemos comunicar continuidades, sólo debemos comunicar cuando hay alguna modificación o alguna decisión".

Admitió que en la extensa reunión discutieron sobre el tema disciplinario ante varios casos que se han registrado durante la era Borghi y que llevaron al técnico a sancionar con la marginación a siete jugadores.

También, según contó Jadue, se abordó con el técnico los permisos que reciben algunos jugadores para ausentarse de la concentración previa a los encuentros mundialistas.

"Le planteamos que las situaciones de descanso de los jugadores deben ser revisadas" y que se restrinjan los permisos para evitar la repetición de actos de indisciplina, como cuando en octubre del año pasado cinco jugadores, que posteriormente fueron sancionados con diez partidos fuera de la selección, llegaron tarde y "en estado inconveniente" a la concentración.

El viernes, Borghi en rueda de prensa señaló que no se quiere meter en la vida privada de los jugadores y descartó aplicarles un régimen militar de conducta.