En un lado de la cancha de prácticas de los Lakers de Los Angeles, Dwight Howard estrá disparando tiros libres y hablando de defensa con Pau Gasol. Al otro lado, Kobe Bryant y Steve Nash planean una jugada de pick-and-roll con suprema precisión.

Y en medio de la cancha, Metta World Peace no sale de su asombro.

"Todo el mundo en el quinteto regular ha liderado su propio equipo, ha sido el mejor jugador de su equipo", dijo World Peace. "Todos hemos sido la estrella en otras partes, y ahora estaos juntos. Es increíble. Todos son estrellas, pero todo el mundo tiene una excelente actitud. Sin tiempos muy buenos para nosotros".

Los Lakers son un equipo de fantasía hecho realidad este otoño. Gracias a transacciones hábiles por el gerente general Mitch Kupchak, Los Angeles ha armado una de los quintetos abridores más laureados en la historia de la NBA, desde los premios de Jugador Más Valioso de Nash y los galardones de bateo de Bryant hasta el dominio defensivo de Howard y los éxitos internacionales de Gasol.

Si esos logros conducen a un campeonato se sabrá en los próximos meses. Los Lakers están cargados de talento, pero casi todo está en la mitad principal de su nómina — y no son un equipo joven.

Pero 82 partidos en la campaña regular y la postemporada aún por jugarse, los Lakers se sienten enormemente optimistas sobre la oportunidad que han recibido de añadir un 17 banderín a las vigas del Staples Center. Los Angeles apenas ha hablado de Miami, Oklahoma City, Boston, San Antonio ni ningún otro contendiente al cetro de la NBA, concentrándose en lugar de ello en el trabajo necesario para tornar este grupo de estrellas en una unidad cohesionada.

"Vamos a ser un equipo muy bueno, pero en estos momentos tenemos mucho trabajo que hacer", dijo Bryant, el quinto mayor anotador en la historia de la NBA, en su 17 campaña con los Lakers. "No estamos cerca de ser un producto finalizado, y los equipos con los que queremos competir han estado juntos por más tiempo. Nosotros tenemos que mejorar diariamente, semana a semana, y aprender a jugar juntos".

Howard, elegido seis veces al Juego de estrellas cuando estaba con Orlando, fue adquirido por los Lakers en un cambio de cuatro equipos en agosto que incluyó al pívot Andrew Bynum. Aunque a Howard le queda solamente un año en su contrato, está dejando bien claro que está determinado a seguirle los pasos a Shaquille O'Neal, Kareem Abdul-Jabbar, Wilt Chamberlain y George Mikan.

"Ésta es una gran franquicia, y me siento muy agradecido de ser parte de ella", dijo Howard. "Es una motivación mirar esas paredes y ver todas esas grandes camisetas retiradas. Es una bendición estar aquí. Aún no puedo creerlo, de veras".

Entre las debilidades de los Lakers pudiera estar su banca, que fue la menos productiva de la NBA el año pasado. Antawn Jamison, un alero muy anotador que se ha pasado casi todos sus 15 años de carrera como el mejor jugador en malos equipos, deberá inyectar más ofensiva a la reserva.

Pero es difícil preocuparse por los Lakers cuando Howard, Nash, Bryant, Gasol y World Peace practican juntos.

Aún se están familiarizando, pero los cinco sienten el potencial para ser algo más que la suma de sus partes.

"Uno no tiene una oportunidad como ésta a menudo", dijo Gasol. "Todos estamos muy entusiasmados por iniciar juntos esta jornada".