Bajo fuertes medidas de seguridad y sin incidentes, salieron hoy a las calles de Budapest unos 250.000 manifestantes húngaros -seguidores del Gobierno y de la oposición por separado- con motivo del Día Nacional que conmemora la fallida revolución antisoviética de 1956.

Según cálculos de la agencia estatal de noticias MTI, en la llamada "Marcha por la Paz" participaron unos 150.000 seguidores del Gobierno conservador nacionalista del controvertido primer ministro húngaro, Viktor Orbán.

De forma simultánea, a la manifestación opositora asistieron unas 100.000 personas que escucharon al exprimer ministro Gordon Bajnai, quien anunció su retorno a la política.

La dividida oposición húngara espera que este economista de 44 años, quien lideró un Ejecutivo técnico durante un año antes de la arrolladora victoria electoral del conservador Fidesz en 2010, pueda unificar las fuerzas contrarias a Orbán.

El propio Bajnai aseguró hoy en un discurso que en las elecciones de 2014 "no bastará con el cambio de gobierno, sino que tendrá que realizarse un cambio de régimen".

El exprimer ministro subrayó que se deberá construir "de nuevo un Estado de derecho, capaz de controlar cualquier poder".

De hecho, tres movimientos cívicos, entre ellos uno dirigido por Bajnai, anunciaron hoy la formación de una coalición en contra del Gobierno del Fidesz.

Por el momento, se desconoce si los socialistas, la segunda fuerza política del país, se unirán al nuevo movimiento.

Por otra parte, decenas de miles de civiles de derechas desfilaron desde la plaza Széna hasta la plaza Kossuth, donde se encuentra el edificio del Parlamento.

Allí, Orbán afirmó en alusión a sus diferencias con la Unión Europea sobre su política económica: "Hungría acepta las reglas internacionales, pero no que otros nos digan qué es lo que podemos hacer en nuestra patria".

Según el primer ministro, Europa debe entender que "sin naciones no tiene corazón y sin cristianismo tampoco tiene alma".

Mientras, en la céntrica plaza Deák, el partido extremista Jobbik también organizó una manifestación, con la participación de 3.000 personas, que se celebró sin incidentes.