El Gobierno de Guinea Bissau exigió hoy a Portugal, antigua potencia colonizadora, la extradición del exprimer ministro Carlos Gomes Junior, que se encuentra exiliado en Lisboa y al que acusan de estar implicado en el asalto del pasado domingo al cuartel militar de las "Boinas Rojas" en Bissau.

"El Gobierno de Transición (de Guinea Bissau) demanda al Gobierno de Portugal la extradición urgente del antiguo primer ministro Carlos Gomes Junior, acusado de estar implicado en el ataque contra la base de las "Boinas Rojas"", dijo en declaraciones a los medios de comunicación el portavoz del Gobierno, Fernando Vaz.

Guinea Bissau culpa asimismo a Portugal y a la Comunidad de los Países de Lengua Portuguesa (CPLP) del asalto, que dejó al menos siete muertos, en su mayoría miembros del comando que protagonizó el ataque.

Por otra parte, dos de los líderes políticos que condenaron el golpe de Estado del 12 de abril, con el que el actual Gobierno se hizo con el poder, han sido secuestrados, torturados y abandonados en la selva entre las localidades de Quinhemel y Canchungo, según informaron a Efe fuentes familiares.

Yancuba Djola Indjai, secretario ejecutivo del frente en contra del golpe de Estado, también líder del Partido Socialista y de Trabajo(PST) y Sylvestre Alves, presidente del Movimiento Democrático Guineano (MDG), fueron hallados por chóferes, y ambos se encuentran hospitalizados en centros médicos de la capital.

Varias organizaciones condenaron las detenciones arbitrarias y lo que consideran ajustes de cuentas principalmente dirigidos hacia los antiguos responsables del régimen derrocado.

Las principales avenidas de Bissau están hoy bajo control de los militares, que siguen buscando activamente a los autores del asalto contra el cuartel de las "Boinas Rojas".

El actual Gobierno de Guinea Bissau se hizo con el poder el pasado mes de abril mientras el país -uno de los más pobres del mundo- se encontraba en pleno proceso electoral para celebrar la segunda ronda de sus comicios presidenciales.

Los responsables de la asonada aseguraron entonces que actuaban contra un supuesto "acuerdo secreto" entre Guinea Bissau y Angola -que tiene desplegados unos 200 soldados destinados a ayudar en la reforma del Ejército guineano- que amenazaba la soberanía nacional.

Los golpes de Estado militares en la excolonia portuguesa han sido una constante en los últimos años y reflejan la inestabilidad política del país, que se ha convertido en un importante lugar de tránsito del tráfico de droga que llega a Europa procedente de Latinoamérica.