El comandante de campo de la milicia regular "Deraa Libia" Farash al Suheili aseguró hoy a Efe desde Bani Walid que las fuerzas regulares se han hecho con el control de esta localidad, tras casi tres semanas de enfrentamientos con milicianos pro Gadafi.

"Controlamos Bani Walid por completo, ya no hay combates", dijo a Efe por teléfono Al Suheili mientras de fondo se escuchaban gritos y alabanzas a Allah.

El líder miliciano Miftaf Abulika, que dijo encontrarse junto al hospital de la ciudad, indicó que los hombres armados que resistían dentro de Bani Walid habían huido y que ahora las milicias estaban peinando la zona en busca de combatientes.

Los milicianos han recuperado la ciudad tras un asedio de varios días y una rápida ofensiva acompañada por fuego de artillería, como pudo constatar Efe.

Horas antes, un oficial apostado en el frente de Wadi Dinar, había asegurado a Efe que las fuerzas regulares esperaban poder poner fin a esta crisis antes del viernes, primer día del "Aid al Adha" (Fiesta del Sacrificio).

Esta mañana, los combates entre milicianos y fuerzas regulares libias, que comenzaron a principios de mes continuaban de manera esporádica en los alrededores de la ciudad.

Aún no hay confirmación oficial de la toma de esta ciudad, uno de los últimos bastiones del dictador Muamar al Gadafi en caer en manos de los rebeldes y cuna de la tribu Warfala, una de las más grandes del país.

La ofensiva ha estado rodeada de confusión desde sus primeros compases, con acusaciones por parte de los habitantes de bombardeos indiscriminados contra la población civil, extremo que negó la máxima autoridad del país, Mohamed al Magrif, en un discurso televisado el pasado día 19.

Asimismo, durante los combates, cuyo balance de víctimas se desconoce, se anunció la detención del último portavoz del gobierno gadafista, Musa Ibrahim, y la muerte del hijo menor de Gadafi, Jamis.

Sin embargo, la veracidad de estas informaciones, confirmadas en un primer momento por fuentes oficiales, quedó posteriormente en entredicho al no aportarse prueba alguna.

Los combates forzaron a un gran número de familias y de trabajadores extranjeros a abandonar la ciudad, muchos de ellos a pie y sin apenas pertenencias, que fueron acogidos en ciudades cercanas como Tarhuna.

Las relaciones entre las autoridades y las milicias de ciudades cercanas a Bani Walid, especialmente Misrata, se han mantenido tensas desde la caída de régimen de Muamar el Gadafi, en octubre del año pasado.

Desde círculos oficiales y rebeldes se ha acusado a los rebeldes de Bani Walid de mantenerse fiel al coronel Gadafi y de dar cobijo a fugitivos de la justicia, que el Ejército quiere ahora capturar.

Por su parte, Bani Walid acusa a las fuerzas regulares, especialmente a las milicias de la ciudad costera de Misrata, de revanchismo y de pretender aniquilar a los habitantes de esta ciudad, pertenecientes a la tribu de Warfala, una de las más grandes del país.