El emir de Catar, el jeque Hamad bin Jalifa al Zanim, se convertió hoy en el primer jefe de estado que realiza un viaje oficial a la franja de Gaza desde que Hamás se hizo con su completo control en 2007.

El jeque llegó a la franja esta mañana sobre las 10.45 hora local (8.45 GMT) acompañado por su esposa, la princesa Moza, y por una delegación de altos cargos egipcios y cataríes, a través del cruce de Rafah, en la frontera con Egipto y la única entrada a Gaza no controlada por Israel.

Allí fue recibido con los mayores honores por el primer ministro de Hamás, Ismail Haniye, y una delegación de su movimiento islamista, en una ceremonia oficial en la que participó la guardia de honor de Hamás y en la que sonaron los himnos palestino y catarí.

El emir se trasladó en helicóptero al lado egipcio de Rafah desde la ciudad de El Arish, en la península del Sinaí, donde llegó en su avión oficial.

El dirigente catarí dedicará su jornada de hoy a inaugurar proyectos de construcción financiados por la cooperación de su país en Gaza por valor de 254 millones de dólares.

La visita ha desatado fuertes críticas en Cisjordania, donde gobierna el partido Fatah, encabezado por el presidente, Mahmud Abás, que considera que esta sirve para legitimar el ejecutivo del movimiento islamista Hamás en la franja y agudiza la división palestina.

Desde que los islamistas tomaron el poder en el territorio, tras expulsar a las fuerzas leales a Abás en junio de 2007, Gaza y Cisjordania mantienen dos gobiernos separados que no colaboran entre si.

Pese a los intentos de mediación de El Cairo en los últimos dos años, Fatah y Hamás no han logrado alcanzar un acuerdo de reconciliación.

Fatah ha pedido el boicot a la visita hoy de Bin Jalifa al Zanim.

"Buscar un poder político en la región a expensas del pueblo palestino, de sus derechos y su unidad es inaceptable", aseguró Fatah en un comunicado.

El escrito añade que la ayuda de cooperación a los palestinos no es ningún regalo sino "un deber nacional y sagrado" y pide que se gestione a través de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que también encabeza Abás.

Dirigentes de otras facciones, como el Frente de Resistencia Popular o el Frente Popular para la Liberación de Palestina también criticaron la visita, al compartir la opinión de que agudiza la división política, especialmente cuando la OLP trata de obtener el reconocimiento a Palestina como estado en la Asamblea General de la ONU.