Estados Unidos confirmó hoy que la hoja de ruta para el traspaso a Corea del Sur del control de su defensa en tiempo de guerra a finales de 2015 sigue en marcha, al tiempo que se comprometió a fortalecer su presencia en ese país.

En la reunión anual en Washington entre el general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., y su homólogo surcoreano, Jung Seung-jo, ambos ratificaron la fecha en la que Seúl tendrá el control total de su Defensa en diciembre de 2015.

En la actualidad, en caso de que hubiera algún conflicto armado el control de las operaciones recaería en Washington, consecuencia de la Guerra de Corea (1950-53).

"Ambos se mostraron de acuerdo en que las tareas especificadas en la Alianza Estratégica 2015 están en marcha", indicaron las partes en un comunicado conjunto emitido por el Pentágono.

Asimismo, los jefes militares de ambos países subrayaron "la necesidad de fortalecer más las capacidades de disuasión de la alianza" y reiteraron que no tolerarán ninguna agresión o provocación militar de Corea del Norte.

Corea del Sur y Estados Unidos han acordado tras años de negociaciones y cambios que Seúl tenga control de su defensa en tiempo de guerra desde finales de 2015, siempre que se cumplan los planes de contingencia y sin cuestionar la presencia de tropas estadounidenses en el país asiático de manera disuasoria frente al régimen de Pyongyang.

Estados Unidos quiere fortalecer su presencia en la región del noreste asiático a través de sus aliados, mientras crece el poderío militar chino en la zona.

En 2010, el presidente estadounidense, Barack Obama, y su homólogo surcoreano, Lee Myung-bak, acordaron retrasar el traspaso del llamado control operacional en tiempos de guerra frente al plazo inicial fijado en abril de 2012.

Con el fin de la Guerra de Corea, que dividió la península coreana, Estados Unidos estableció bases en Corea del Sur y aún mantiene unos 28.000 soldados.

Mañana, dentro de los contactos periódicos entre los dos países, se reunirán en Washington el secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, y el ministro de Defensa surcoreano, Kim Kwan-jin.