La Procuraduría General de Colombia confirmó hoy las sanciones de destitución e inhabilitación para ejercer cargos públicos que había impuesto a nueve militares por torturar a 21 soldados en un centro de entrenamientos del Ejército.

Los uniformados son siete cabos, un subteniente y un soldado profesional, a quienes el Ministerio Público sometió a un proceso disciplinario por los hechos ocurridos el 25 de enero de 2006 en un centro de instrucción en Honda, localidad del departamento del Tolima y ubicada al noroeste de Bogotá.

Todos ellos pertenecían al Batallón de Infantería Patriotas y en esa época eran responsables del adiestramientos de 21 jóvenes que prestaban el servicio militar obligatorio.

La Procuraduría confirmó, a través de un comunicado, que los soldados fueron torturados cuando realizaban la "simulación de un retén y posterior secuestro por parte de un grupo guerrillero".

"A los soldados se les cubrió los ojos y se les amarró las manos en la espalda", agregó.

En condición de indefensión, fueron "agredidos verbalmente e intimidados, golpeados con fuerza, les introdujeron en la boca arena con sal, orines u otros aditamentos, de forma reiterada, luego fueron quemados en varias partes de sus cuerpos, incluidos los rostros, con una vara de madera".

"Además fueron sumergidos en charcos de barro con estiércol o en agua hasta provocarles síntomas de ahogamiento, seguidamente les pusieron hormigas en las orejas y les rozaron por el cuerpo una planta conocida como 'pringamoza', que produce escozor e irritación intensa", según la Procuraduría.

De acuerdo a la investigación, los "tres soldados totalmente indefensos, por estar vendados y amarrados, fueron objeto de actos sexuales abusivos, lo que también se constituye en tortura".

Los nueve militares fueron destituidos de sus funciones, mientras que tres de ellos fueron inhabilitados por veinte años, uno por quince y el resto por diez años.