El escritor franco-libanés Amin Maalouf está convencido de que la situación del Líbano continuará agravándose en los próximos meses, pesimismo que extiende a toda la región donde hasta la actualidad, asegura, cada vez que hay esperanza "luego viene la decepción".

Coincidiendo con los disturbios desencadenados por el atentado perpetrado el pasado viernes en Beirut, que ha llevado al Ejército libanés a advertir de que "el destino de la nación está en juego", Maalouf, Premio Príncipe de Asturias de las Letras, se encuentra en Madrid para presentar su novela "Los desorientados", ambientada en el Líbano.

"Estoy muy preocupado", reconoce el autor en una entrevista con Efe, en la que explica que la crisis siria se está volviendo muy dura y "no parece que vaya a haber una solución a corto plazo. Cada vez será más difícil evitar que esa crisis se desborde y se propague al Líbano".

Durante el último año, prosigue Maalouf, daba la sensación de que existía la voluntad, incluso entre los partidarios del régimen sirio, de evitar que la crisis estallara en el Líbano y se percibía una actitud diferente entre el régimen de Bachar al Asad, que quiere alentar la tensión, y sus aliados, "que no querían entrar en ese juego".

Pero durante las últimas semanas "da la sensación de que los vínculos entre el gobierno sirio, Irán y sus aliados en el Líbano se han estrechado y no hay una estrategia diferente dentro" de este país, asegura.

A pesar de las perspectivas de democratización que abrió el proceso de la primavera árabe, si llega a tener resultados palpables "será, desgraciadamente, a muy largo plazo en términos de evolución de las sociedades".

En "Los desorientados", Maalouf regresa literariamente a su país natal para reflexionar sobre el exilio, la nostalgia, la amistad y la memoria a través de la historia de un profesor que vuelve tras 25 años y se reencuentra con sus amigos de la juventud.

A pesar de que no es una novela autobiográfica, el libro se inspira en el ambiente de su juventud en el Líbano, cuenta el escritor, que considera a su protagonista, Adam, como su "hermano pequeño" ya que tiene sus mismos puntos de vista aunque su vida sea diferente.

Al igual que Adam, el autor de obras como "León el Africano", nació en Beirut y en 1975, tras el estallido de la guerra del Líbano, se exilió a Francia, donde vive actualmente.

El dilema central de la obra, explica, es el siguiente: "¿es mejor dejar un país en guerra con las manos limpias o quedarse en el país aunque acabes ensuciándote las manos?".

"Yo elegí, como Adam, no implicarme en la guerra porque no quería tener nada que ver con ella y no lamento esa decisión. Lo que lamento es que el país haya evolucionado como lo ha hecho".

Su personaje "es consciente de que al abandonar el país ha sido como desertar, pero también que los amigos que se quedaron y se mantuvieron fieles a su casa y su tierra acabaron traicionando sus valores".

Según Maalouf, la novela destila nostalgia porque, a la inherente condición humana vinculada a la edad y los recuerdos, se añade otra: "es difícil no ser nostálgico al comparar el Líbano de hace 40 años y el de ahora, al comparar el Oriente Próximo de mi juventud y el actual o el mundo de entonces y el de ahora".

Sostiene el escritor que hay una "regresión moral", no solo en esa zona sino en el mundo entero y echa de menos en Oriente Próximo "un Siglo de las Luces".

El diagnóstico de Maalouf es pesimista: la convivencia es hoy más difícil, los sentimientos de comunidad son cada vez más violentos y las confrontaciones se han vuelto más duras, todo alejado de la necesaria comprensión mutua de las culturas.

"El drama del mundo es que no existe una coherencia en la actitud de la comunidad internacional desde hace años", ha dicho en la presentación del libro el escritor, que cree que hubo un momento en el que fue posible la intervención en Siria y "ahora es mucho más complicado".

Tras situar habitualmente sus obras en un entorno histórico, "Los desorientados" muestra la faceta más cercana a Maalouf: "Hay escritores que empiezan su carrera literaria desde el relato más autobiográfico y luego se alejan progresivamente o se quedan ahí. Yo tengo la sensación de estar describiendo la espiral contraria".

Y es que Maalouf, miembro de la Academia Francesa, se confiesa "muy púdico" a la hora de escribir sobre sí mismo, aunque considera posible que, en el futuro, siga avanzando hacia historias que le tocan "muy de cerca".

HASH(0x884afe8)

Por Carmen Naranjo