Los clubes de fútbol no podrán disputar la licitación por la que el gobierno del estado brasileño de Río de Janeiro concederá los derechos a administrar y operar el legendario estadio Maracaná por 35 años, según algunas normas del concurso anticipadas hoy por la gobernación regional.

El gobierno de Río de Janeiro presentó este lunes un borrador con las normas de la concesión para consulta pública y programó para el 8 de noviembre próximo una audiencia en que los interesados podrán discutir el proceso y presentar propuestas.

La gobernación regional, que invirtió 775 millones de reales (unos 387,5 millones de dólares) en la reforma de su famoso estadio para adecuarlo a las exigencias del Mundial que Brasil organizará en 2014, espera entregar las obras en diciembre próximo y ofrecer el Maracaná en concesión a alguna empresa privada a partir de 2013.

El contrato prevé que a mediados de 2013 el Maracaná tan sólo podrá ser usado para los eventos previstos por la Copa de las Confederaciones, lo mismo que a mediados de 2014, cuando el estadio dará exclusividad a los eventos del Mundial de Brasil.

Los vencedores del concurso tampoco podrán usar el estadio a su antojo cuando Río de Janeiro organice los Juegos Olímpicos de 2016.

Además de comprometerse a mantener y reformar el estadio, el concesionario tendrá que pagarle al gobierno regional un premio anual mínimo 7 millones de reales (3,5 millones de dólares).

La empresa que se adjudique la concesión tendrá derechos por 35 años para operar, mantener y reformar todo el complejo del Maracaná, que incluye el estadio en que se disputará la final del Mundial de 2014, el gimnasio Maracanazinho y otras instalaciones deportivas a su alrededor.

En contrapartida, la vencedora tendrá que comprometerse a modernizar el gimnasio Maracanazinho y a construir el Museo del Fútbol.

El futuro administrador del Maracaná podrá demoler el Parque Acuático Julio Delamare y el Estadio de Atletismo Celo de Barros para construir otro tipo de instalaciones en los alrededores del estadio de fútbol, como edificaciones de oficinas y comerciales, torres de estacionamientos, bares y restaurantes.

Sin embargo, tendrá que construir un nuevo complejo de piscinas y una nueva pista atlética en un local próximo al Maracaná que cumpla las exigencias de las confederaciones que utilizan estas instalaciones para entrenar a sus atletas.

La norma que veta la participación de clubes en el concurso afecta directamente al Flamengo y al Fluminense, dos de los más tradicionales equipos de Río de Janeiro y que habían manifestado interés en el proceso.

Ambos clubes carecen de estadio competitivo propio, a diferencia del Vasco, que cuenta con el Sao Januario, y el Botafogo, que se adjudicó la concesión para administrar el estadio Olímpico Joao Havelange (Engenhao).

"No queremos que el Maracaná sea el estadio del club A o del club B. Por su importancia, el estadio tiene que estar disponible para cualquier club de fútbol, sea de Río de Janeiro o no, y para la selección brasileña", aseguró el jefe de gabinete de la gobernación de Río de Janeiro, Regis Fitchner, en una rueda de prensa.

El funcionario aclaró que la empresa que se adjudique la concesión podrá negociar acuerdos con los clubes desde que no ofrezca exclusividad para ninguno.

Una de las empresas interesadas en adjudicarse la concesión es la firma para entretenimientos del millonario Eike Batista, el hombre más rico de Brasil.