Latinoamérica no figuraba entre los temas de política exterior que abordarían el presidente Barack Obama y su rival Mitt Romney en el último debate presidencial, pero apareció brevemente en escena cuando el candidato de la oposición republicana aseguró que la región representa una "gran oportunidad" para Estados Unidos, que no está siendo aprovechada.

Obama, sin embargo, no le respondió a Romney cuando mencionó a la región, y el debate prosiguió sin que la posición de ambos candidatos sobre Latinoamérica fuera abordada en profundidad.

"Las oportunidades (comerciales) en América Latina no las estamos aprovechando. Latinoamérica es una gran oportunidad para nosotros", aseguró Romney cuando promediaba el debate y el tema en curso era el papel de Estados Unidos en el mundo.

Romney, que durante gran parte del debate intentó desviar las discusiones hacia el tema económico, se refirió así efímeramente a la región cuando hablaba de su propuesta de incrementar el comercio de Estados Unidos en todo el mundo.

Posteriormente volvió a mencionar el continente al hablar de Irán y sus supuestos lazos con líderes latinoamericanos como el presidente venezolano Hugo Chávez o el ex presidente de Cuba, Fidel Castro, y su hermano Raúl Castro, el actual mandatario de la isla de gobierno comunista.

Los temas del debate fueron escogidos por el moderador Bob Schieffer, de la cadena de televisión CBS News y no incluían a Latinoamérica.

En entrevista telefónica con The Associated Press antes de que comenzara el debate, Dan Restrepo — quien ofició de portavoz de la campaña demócrata y hasta hace poco asesoró a Obama en temas regionales — anticipó que aunque Latinoamérica no figuraba entre los temas del debate, podría suceder que los candidatos abordaran sus posiciones sobre la región como parte de la temática Estados Unidos en el mundo, una de las seis que fueron pautadas con anticipación.

Los otros temas fueron Medio Oriente, Israel e Irán, Afganistán y Pakistán, el papel de China y los futuros desafíos para Estados Unidos.

Restrepo, de ascendencia colombiana, dijo que si Latinoamérica hubiese sido parte del debate, se hubiese visto el "contraste profundo" de las políticas promovidas por Obama y Romney.

El ex asesor presidencial indicó que contrariamente a las críticas que lanzan los republicanos, el presidente ha demostrado su interés por Latinoamérica desde que asumió en el poder.

"El presidente Obama tiene un récord de éxito en Latinoamérica", expresó Restrepo, y señaló que en menos de cuatro años de gestión viajó cinco veces a la región.

Romney en cambio, dijo Restrepo, representa el regreso a la política de "división de la región entre países buenos y malos", una política a la que describió como "del siglo pasado".

Obama se ha focalizado en países como México, Perú, Colombia y Centroamérica, en la temática de la inseguridad ciudadana y de energía, y en los tratados de libre comercio. Si consiguiera su relección, señaló el experto, seguiría profundizando las relaciones comerciales en la región y continuaría trabajando como socio de las Américas.

Los republicanos le critican al gobierno de Obama no haber trabajado lo suficiente para contrarrestar la influencia de Cuba y Venezuela en Latinoamérica, ni la expansión de las pandillas y el narcotráfico.

Los portavoces de la campaña republicana no respondieron los mensajes de la AP en busca de comentarios.

América Latina no es actualmente una prioridad para Estados Unidos, cuyo gobierno está más focalizado en salir de una fuerte recesión y enfrenta problemas internacionales más urgentes, como el retiro de las tropas de Irak y Afganistán y el proyecto nuclear de Irán.

Restrepo dijo que la política de Obama seguiría por el mismo camino, y algunos analistas estiman que la situación no cambiaría radicalmente aún si Romney llegara al poder.

El tercer y último debate presidencial tuvo lugar en Boca Ratón, Florida, uno de los estados claves de la contienda electoral de noviembre.

El segundo debate, realizado el 16 de octubre, tuvo una audiencia de unos 65,6 millones de personas, de acuerdo con la empresa de medición de audiencias Nielsen Co. El primero, realizado el 3 de octubre, fue visto por unos 67 millones de personas.