La Biblioteca Nacional "José Martí" de Cuba reabrió hoy sus puertas, tras cumplir 111 años de vida y de una remodelación capital que la devuelve al público rejuvenecida, con sus valiosos fondos reordenados y nuevos proyectos.

El director de la institución con sede en La Habana, el historiador Eduardo Torres Cuevas, explicó a Efe que en "la Catedral de la cultura" como suele llamarla, concluyó la primera etapa del ambicioso proyecto de renovación y reconstrucción en el que cooperó España con una inversión superior a un millón de euros (unos 1,305,122 dólares).

Torres Cuevas explicó que en la biblioteca habanera se trabajó "intensamente" durante 42 meses junto a entidades españolas en lo que considera "un modelo de cooperación" porque se cumplió todo lo previsto desde su inicio en 2007 hasta 2009 cuando se comenzaron los trabajos.

"En tres años hemos desarrollado más de 32 proyectos conjuntos en los que también participaron instituciones cubanas como el Ministerio de Cultura, el historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, y artistas plásticos", detalló el académico.

En los objetos de obras constructivas tuvieron prioridad el sistema de prevención detección y extinción de incendios, la reconstrucción y pulido de todos los mármoles, en pisos y paredes, se rehabilitó la red hidrosanitaria y se eliminaron las barreras arquitectónicas para los discapacitados.

Ese apartado incluyó la instalación de tres elevadores y cuatro "montalibros" porque según el director de la mayor biblioteca de Cuba si se colocan en hileras los libros "serían 94 kilómetros, el equivalente de la distancia de La Habana a Matanzas" y eso implicó resolver un problema muy grave que impedía dar un buen servicio.

Pero resalta que los fondos representaban "uno de los rescates más importantes" y ha sido uno de los trabajos "más intensos y complejos".

"Son cinco siglos de cultura, de patrimonio cultural reunidos en unos cuatro millones de publicaciones literarias y periódicas cubanas y españolas, prensa, fotos, música, mapas entre otros materiales", apuntó.

Ahí se incluye la colección de "joyas" de obras literarias y documentos, entre los que figuran ejemplares de "El Quijote", de Miguel de Cervantes, que datan de 1880, diez ediciones de "Platero y yo", de Juan Ramón Jiménez, y un grupo de cartas originales de generales y mariscales vinculados a Napoleón Bonaparte.

Los bibliotecarios y los constructores son "los héroes" de la labor emprendida que conllevó a revisar, limpiar, reordenar, reubicar, reorganizar, rotular (marbetear) y además inventariar, un proceso cuya continuación está planeada para la segunda fase del proyecto.

"Esto es como decir las venas, las arterias, el corazón de la Biblioteca que tenía que lograr que su edificación volviera a tener la brillantez, el estilo de la institución y se ha hecho este trabajo maravilloso gracias a los contribuyentes españoles", indicó el académico que es miembro de la Academia Cubana de la lengua.

Indicó que la segunda fase se centrará en "digitalizar todo lo que es posible digitalizar", un proceso que calcula "no va a ser breve".

Torres Cuevas señaló que el objetivo es que la biblioteca pueda colocarse "a la altura de lo que los sistemas de información en el 2012".

Por eso, adelantó que una de las nuevas salas que se abrirán es la mediateca, donde será posible localizar una buena parte de sus materiales en soporte digital, con la alternativa de los microfilmes que considera "más duraderos".

Según Torres Cuevas, en la situación actual, cuando en la Biblioteca se han elevado las normas de calidad ISO del 14 % a un 55-60 %, con la solución de problemas prioritarios, aún restan los detalles "en esta batalla por la cultura cubana, española y universal".