Un tribunal italiano declaró el lunes a siete científicos y especialistas culpables de homicidio involuntario por no haber advertido debidamente a la ciudadanía antes de que se produjera un sismo en el 2009 en el centro de Italia, matando a más de 300 personas.

El tribunal de L'Aquila condenó además a los acusados a seis años de prisión. Todos ellos son miembros de la Comisión Nacional de Grandes Riesgos.

En Italia, las sentencias no son definitivas hasta que por lo menos se haya pasado el primer nivel de apelación, por lo que no es probable que los acusados sean pronto encarcelados.

Los científicos de todo el mundo lamentaron el juicio, al que tacharon de ridículo, por considerar que la ciencia no tiene un método infalible de pronosticar los terremotos.

Entre los sentenciado figuraban algunos de los sismólogos de Italia más destacados y respetados internacionalmente, así como especialistas en geología, incluido Enzo Boschi, ex director del Instituto Nacional de Geografía y Vulcanología.

"Estoy abatido, desesperado", dijo Boschi tras el fallo. "Creí que sería absuelto. Todavía no comprendo de qué fui declarado culpable".

El juicio comenzó en septiembre del 2011 en esta población de los montes Apeninos, cuyo centro sigue siendo hoy una población fantasma.

Los acusados habían dado, según el encausamiento, "información inexacta, incompleta y contradictoria" sobre si los pequeños temblores sentidos por los residentes de L'Aquila en las semanas y meses anteriores a abril del 2006 deberían haber justificado una alarma generalizada.

El sismo de magnitud 6,3 grados mató a 308 personas en la ciudad y los alrededores y obligó a los sobrevivientes a vivir en carpas durante meses.

Muchos más sismos de menor intensidad sacudieron la zona un mes antes del terremoto, lo que hizo pensar a mucha gente si debería evacuar la zona.

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Frances D'Emilio contribuyó desde Roma a este despacho.