Un tribunal de La Haya inició hoy el juicio contra Yvonne Basebya, una holandesa de origen ruandés, por su presunta implicación en el genocidio en Ruanda en 1994, siendo la primera vez que un acusado se enfrenta a ese cargo en los tribunales holandeses.

"Es la primera vez que una acusación en Holanda incluye un cargo de genocidio en Ruanda, y podemos juzgarlo porque la acusada tiene un pasaporte holandés", indicó hoy a Efe el portavoz del Ministerio fiscal Wim de Bruin.

Basebya, de 65 años, fue detenida en su domicilio en la provincia de Limburg (sur de Holanda) en 2010 bajo la acusación de haber incitado al genocidio en Ruanda, en el que perecieron casi un millón de personas de la etnia tutsi por parte del gobierno hegemónico de los hutu.

Según la acusación, Basebya, que ostentaba una posición destacada en un partido extremista hutu, incitó a la violencia contra los tutsi y estuvo directamente implicada en asesinatos de miembros de esa etnia.

El abogado de Basebya, Victor Koppe, solicitó hoy en la sala del tribunal la anulación del juicio porque la fiscalía habría retrasado la entrega a los jueces de sentencias exculpatorias contra otros acusados de genocidio en otros tribunales ruandeses.

El letrado mantuvo además en vistas preparatorias al juicio que su defendida es inocente de los cargos que se le imputan y que lejos de haber incitado al genocidio, ofreció protección a miembros tutsis en su país de origen.

La fiscalía holandesa ha hecho investigaciones en Ruanda para preparar la acusación y ha entrevistado a 72 testigos, según la televisión pública neerlandesa NOS.

Basebya pidió en 1998 asilo en Holanda, donde se reunió con su familia y obtuvo el pasaporte holandés en 2004.

Hasta noviembre de 2011, Holanda solamente podía juzgar a extranjeros sospechosos de genocidio, cuando ese crimen fuese presuntamente cometido después de 2003, pero el año pasado enmendó esa ley retrasando la fecha de comisión del crimen hasta 1966.

En el caso de los acusados que no tienen nacionalidad neerlandesa, Holanda prefiere extraditar a los acusados a Ruanda.

En julio de 2011, en Holanda se dictó la pena de cadena perpetua para el ruandés Joseph Mpambara por torturas a tutsis, pero esa acusación no contenía el cargo de genocidio.

Se espera que el juicio dure cuatro semanas antes de quedar visto para sentencia, indicaron a Efe fuentes de la Fiscalía.