Dos grupos de indígenas encarcelados que realizan una huelga de hambre desde hace 57 y 22 días, respectivamente, incrementaron las presiones para lograr un juicio justo sin testigos secretos y el traslado a una cárcel más cercana a sus familiares, informaron el lunes un voceros mapuches.

El grupo de cuatro mapuches que completó 22 días de ayuno el lunes sumó una huelga seca, lo que causó una descompensación en uno de ellos, que en un primer momento hizo temer a sus familiares un ataque cardíaco.

Los cuatro indígenas presos en la cárcel de Temuco, 674 kilómetros al sur de Santiago, demandan ser trasladados a un presidio en Angol, 66 kilómetros más al norte, para que sus familias puedan visitarlos.

La mayoría de los mapuches, la mayor etnia chilena que representa a un 7% de los 16,5 millones de chilenos, viven en medio de una extrema pobreza, por lo que muchas veces disponer de dinero para viajar en un autobús interurbano se les hace muy difícil.

Tres de los cuatro están acusados del intento de homicidio de un policía y el cuarto de robo con intimidación a un particular que era vigilado por el agente policial, explicó a The Associated Press el vocero mapuche Daniel Melinao.

El segundo grupo en ayuno hace 57 días estaba preso en la cárcel de Concepción, 513 kilómetros al sur de Santiago, pero fue trasladado a Angol.

Dos fueron condenados a 12 años de cárcel por el intento de homicidio de otro policía y demandan un nuevo juicio o una rebaja de condena, mientras otros dos, que esperan ser juzgados por el mismo delito, exigen que la corte deje afuera a un testigo sin rostro o secreto que ya demostró haber mentido, según otro vocero mapuche, Jorge Huenchullán.

"Nosotros como comunidad lo catalogamos como condena racista, manipulada por el gobierno", declaró Huenchullán, quien explicó que un general de la policía aseguró que los mapuches lo apuntaron con un arma de fuego. "No hay prueba contundente para decir que los hermanos tengan alguna participación, es solamente la palabra de él contra los hermanos", añadió el vocero.

Huenchullán precisó que "se hicieron todos los peritajes correspondientes y ninguno arrojó que nuestros hermanos tenían rastros de pólvora en las manos ni en su ropa".

Huenchullán y los cuatro huelguistas de hambre presos en Angol pertenecen a la comunidad Wente Wekul Mapu, que como muchas comunidades demandan la devolución de las tierras de sus ancestros, hoy en poder de grandes empresas madereras o latifundistas.

Los poco más de 700.000 mapuches chilenos están agrupados en unas 3.000 comunidades y la mayoría acepta la política oficialista de recibir pequeños terrenos, muchos de los cuales no están aptos para la agricultura porque antes fueron explotados por forestales. Unas 200 familias rechazan estos pequeños pedazos de tierra y demandan la totalidad de lo que tenían sus ancestros.