Un soldado de las fuerzas especiales australianas murió el domingo al explotar una bomba improvisada durante una operación en el sur de Afganistán, informó hoy el jefe de las Fuerzas Armadas de Australia, David Hurley.

En una rueda de prensa en Camberra, Hurley explicó que el soldado, que no fue identificado, participaba en una misión dirigida a desmantelar una red de insurgentes, pero evitó dar más detalles sobre el dispositivo que aún sigue en marcha para no poner en riesgo la vida de otros militares.

Con la muerte de este soldado, el número de militares australianos fallecidos en Afganistán asciende a 39 desde que comenzó el despliegue en el país asiático en 2001.

Australia reanudó a principios de mes las patrullas conjuntas con las fuerzas de Afganistán después de que fueran suspendidas tras una serie de ataques perpetrados por militares y policías afganos.

En uno de los peores incidentes, tres australianos murieron y otros dos resultaron heridos en agosto pasado cuando un sargento afgano disparó contra ellos en una base remota de ese país.

Australia tiene previsto asumir a finales de este año el liderazgo de las fuerzas aliadas en la provincia de Oruzgán, en el centro de Afganistán, para iniciar el proceso de transición de la seguridad a las fuerzas locales a mediados de este año hasta la retirada de las tropas australianas en 2014.

El Gobierno de Camberra tiene desplegados actualmente unos 1.500 militares en Afganistán, el mayor contingente fuera de la Alianza Atlántica.