El primer ministro israelí prometió el domingo continuar con la construcción en la parte oriental de Jerusalén, pese a las protestas de los palestinos que reclaman la zona como capital de un futuro Estado.

Benjamín Netanyahu habló después que el representante de política exterior de la Unión Europea criticó los planes para construir 800 apartamentos y una academia militar en los territorios disputados, que la comunidad internacional considera tierra ocupada por Israel.

"No imponemos restricción alguna a la construcción en Jerusalén", dijo Netanyahu a su gabinete. "Es nuestra capital".

Un asesor del presidente palestino Mahmud Abbas acusó a Netanyahu de destruir deliberadamente el proceso de paz.

El comentario israelí "se produce en el contexto de la continua destrucción del proceso de paz y de la solución de dos Estados", dijo Nabil Abu Rdeneh.

La suerte de Jerusalén es el meollo del conflicto. Los palestinos se niegan a negociar mientras el Estado judío siga construyendo asentamientos en la parte oriental de Jerusalén y Cisjordania, que capturaron los israelíes en la guerra de 1967.

Netanyahu se opone a la idea de partir la ciudad.

Mientras tanto, el académico estadounidense Noam Chomsky visitó por primera vez la Franja de Gaza, donde pidió a Israel que concluya el bloqueo de la franja costera que regenta la organización islamista Hamas.

El octogenario Chomsky, detractor acérrimo de Israel y al que en el 2010 le fue prohibida la entrada en el país, llegó a la Franja de Gaza por el vecino Egipto para asistir a una conferencia lingüística, y acusó a Estados Unidos de permitir al Estado judío actuar con impunidad por continuar el bloqueo, impuesto por Israel después que Hamas se apoderó de Gaza en el 2007.

El embargo fue aflojado después que Israel asaltó un buque en el 2009 y mató a nueve activistas turcos, aunque sigue en vigencia la limitación al desplazamiento, a la importación de materias primas y a las exportaciones.