El presidente de EE.UU. y candidato a la reelección, Barack Obama, y su rival republicano, Mitt Romney, preparan hoy la batería de argumentos para su tercer y último debate del lunes sobre política exterior en la Universidad Lynn, en el sur de Florida.

Obama está recluido este fin de semana con su equipo de asesores en la residencia presidencial de Camp David, en las montañas de Catoctin en Maryland, mientras que Romney ha elegido para su puesta a punto un centro en la playa de Boca Ratón, la soleada localidad de Florida que acogerá el decisivo cara a cara televisado del lunes.

El consenso de analistas coincide en que Romney parte con desventaja para la cita, que se producirá a tan sólo 15 días de las elecciones del 6 de noviembre y con ambos candidatos empatados en las últimas encuestas.

"Romney llega a este debate con una desventaja significativa, porque no ha tenido las sesiones informativas diarias sobre asuntos internacionales y de seguridad nacional que, como presidente, ha tenido Obama desde el 2009", explicó a Efe Diana Negroponte, del centro de estudios Brookings en Washington.

Bruce Gronbeck, profesor emérito de la Universidad de Iowa, recordó que Obama puede también alardear de logros como la retirada de las tropas de Irak, la planeada salida de Afganistán o el golpe asestado a Al Qaeda con la muerte de su cabecilla, Osama bin Laden.

Los expertos no esperan, de todos modos, que Romney se amilane frente a la superioridad de partida de Obama.

"Por lo que he podido saber, Romney tratará de redirigir las preguntas para cuestionar el liderazgo de Obama y su capacidad de atraer inversiones y generar puestos de trabajo", indicó Negroponte.

Romney acusa al presidente de falta de determinación e inconsistencia y lo culpa de no tener suficiente mano dura con China o Irán, de perseguir el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU en sus políticas hacia Siria y de flaquear en su compromiso con aliados como Israel.

La noticia publicada el sábado por The New York Times de un acuerdo entre EE.UU. e Irán para entablar conversaciones directas sobre el programa nuclear de Teherán después de las elecciones podría ofrecer munición a Romney pese al desmentido oficial.

El republicano califica de inaceptable no solo que Irán llegue a tener un arma nuclear, sino el que posea capacidad para desarrollarla, y promete que de llegar a la Casa Blanca impondrá sanciones más duras a ese país.

En el caso sirio respalda armar a la insurgencia y en Afganistán aboga por revisar con los responsables militares la prevista retirada de las tropas en 2014, aunque no ofrece detalles concretos.

El exgobernador de Massachusetts trató de atacar la política exterior de Obama en el debate de la semana pasada, cuando aseguró que el presidente había necesitado dos semanas para calificar el ataque contra el consulado de EE.UU. en Bengasi (Libia) como un atentado terrorista.

Obama lo acalló diciendo que había tardado un día y dijo sentirse "ofendido" con los intentos de politizar una tragedia que costó la vida al embajador de EE.UU. en Libia, Chris Stevens, y a otros tres estadounidenses.

Los expertos no descartan que pese a ese desliz, acuñado ya como el "momento Libia", Romney trate de hincar nuevamente el diente a lo sucedido en Bengasi, pero adelantan que sus líneas de ataque se centren en China, Siria, Irán e Israel, y en intentar presentar al presidente como débil en temas de política exterior.

"Durante sus grandes discursos en política exterior en El Cairo, Praga, Moscú y Accra en el 2009, Obama dijo que EE.UU. quería actuar más como un aliado que como una gran potencia dominante, pero creo que mañana hará hincapié en el liderazgo estadounidense", dijo a Efe James Mccormick, de la Universidad Estatal de Iowa.

Mccormick y el resto de expertos consultados coinciden en que Israel será uno de los asuntos más espinosos en el debate de Florida.

Los republicanos han criticado duramente a Obama por no haber hecho un hueco en su agenda para reunirse con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, durante la Asamblea General de Naciones Unidas el mes pasado en Nueva York.

El presidente, dicen los analistas, tendrá que hilar fino en sus respuestas sobre Israel, dada la importancia del voto judío en un estado como Florida, que podría ser clave el 6 de noviembre.

El debate de 90 minutos, moderado por el veterano periodista del canal de televisión CBS Bob Schieffer, estará dividido en seis segmentos: el papel de EE.UU. en el mundo; la guerra en Afganistán; Israel e Irán; los cambios en Oriente Medio y el nuevo rostro del terrorismo; el ascenso de China y el mundo del futuro.