El presidente reformista de Mianmar realizó su primera conferencia de prensa para los medios locales en lo que constituye un hito a nivel nacional después de años de secreto y censura por el pasado régimen militar.

Thein Sein no dio ninguna noticia sorprendente cuando respondió unas 30 preguntas de la prensa local y corresponsales extranjeros sobre temas que iban desde los combates con los rebeldes de una etnia del norte hasta la enmienda de la constitución elaborada por los militares del país.

Pero su sola presentación, sin embargo, reflejó el gran cambio de su país, que había estado sumido en la total reserva y la paranoia, a una relativa apertura. La conferencia de prensa del domingo en la capital, Naypyitaw, se prolongó 20 minutos más del tiempo programado de dos horas.

El ex general de 67 años, que había sido primer ministro bajo la junta militar, se veía tenso cuando comenzó a responder las preguntas pero pronto se relajó lo suficiente hasta revelar un sentido del humor poco conocido.

Al explicar por qué realizaba la conferencia de prensa, sin precedentes, Thein Sein comentó que había sido entrevistado en varias ocasiones durante su visita a Estados Unidos y señaló que tuvo dificultad respondiendo preguntas en el programa inquisitivo "Hardtalk" de la BBC.

Después de superar la experiencia, indicó que ya no le teme a reunirse con los medios. Pero agregó que temía que podría ser criticado por los medios de Mianmar si llegaba a su país y no hablaba con ellos después de haber concedido tantas entrevistas en el extranjero.

Thein Sein evitó revelar mucho, al hablar solo en términos generales incluso sobre asuntos de gravedad tales como la lucha en el estado de Kachin, que refleja un profundo problema sobre cuánta autonomía se le puede conceder a grandes grupos minoritarios en las regiones fronterizas.

Cuando se le preguntó si iba a ofrecerle a la líder de oposición Aung San Suu Kyi un papel en su gobierno, Thein Sein respondió que todo dependía de ella.