La policía encontró en las afueras de la Ciudad de México una fosa clandestina con cuatro cadáveres de taxistas asesinados por una banda de secuestradores, informó el domingo en un comunicado la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.

La oficina antisecuestros consiguió encontrar la fosa tras detener a dos personas, albañiles de oficio, que intentaban cobrar un rescate a la familia de uno de los taxista muertos.

Los dos supuestos integrantes de la banda contaron, de acuerdo con la policía, que comenzaron hace unos meses a plagiar a conductores de transporte público que circulaban por la avenida de los Insurgentes, una de las principales arterias de la ciudad.

Una vez abordo, le pedían al conductor que los llevara a la delegación Tlalpan, en el sur de la ciudad, donde querían ir para recoger sus herramientas y regresar al mismo lugar del que habían salido.

Eso nunca ocurría. En el lugar amenazaban al chofer con armas y lo llevaban a una zona boscosa donde lo amarraban y mataban a golpes.

Los secuestradores quemaban el taxi y después utilizaban los celulares de las víctimas para pedir a los familiares un rescate.

En dos ocasiones cobraron rescates por 10.000 y 200.000 pesos.

El procurador Jesús Rodríguez Almeida reveló el miércoles el hallazgo de dos de los cuerpos. Los otros dos aparecieron a lo largo de la semana.

La Fiscalía Especial para Secuestros cree que al menos hay otra víctima más, la quinta, que aun no ha aparecido.

La policía logró desarticular a este grupo asesorando a la esposa de una de las víctimas a la que habían exigido una suma de dinero.

Los detenidos son Rafael Delgado García, de 30 años, jefe de la banda y nacido en Veracruz, y Cresencio Cagal Gómez, de 35.